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  • 19 Apr 2017
        Entré en su despacho con la intención de preguntarle unas dudas sobre la asignatura que impartía en la universidad. La verdad es que en su asignatura siempre tenía dudas. Le prestaba tanta atención a él, a sus pantalones ceñidos a ese bonito culo, al intenso brillo de sus ojos, a la movilidad de sus dedos que tantas ganas tenía de sentir sobre mi piel, que normalmente no me enteraba de nada de lo que decía en la clase.   Nada más entrar por la puerta de su despacho, después de llamar inocentemente, me recibió con una sonrisa tan calida y cautivadora que me sentí humedecer y me hizo temblar las piernas.   — Pasa Anjana, pasa. ¿Alguna duda sobre mi clase de hoy? — me dijo mientras yo sentía como todo el calor de mi cuerpo se concentraba en mis pómulos sonrojados y....entre mis piernas.   “Si, ¿cuando me harás sentir tus dedos sobre mi piel?" pensé para mí en decirle pero de mis labios solo broto un tímido y tartamudeante si.  Me ofreció sentarme en una silla de cuero negro frente a su mesa y me interrogó con la mirada. Yo le expuse mis dudas sin poder quitarme de la mente sus labios que tanto me apetecía besar. Se levantó de su asiento. Colocó sus brazos sobre los brazos de la silla y con dulzura me empezó a explicar mis dudas. Yo podía sentir su aliento jugando en mi pelo. El calor de sus palabras atravesaba mi melena y erizaba los pelos de mi nuca. No pude evitarlo me eché a temblar.  En los brazos de la silla sus dedos jugueteaban tamborileando. Sus palabras dejaron de ser audibles para mis oídos. Solo podía pensar en aquellos dedos ágiles jugueteando entre mis piernas, en la cima de mi placer, en aquel lugar prohibido que yo ya sentía empapado.  Estaba nerviosa, alterada, excitada, cachonda, loca de deseo y sin saber realmente lo que hacia, en un impulso incontrolable, mecánico, agarré una de sus manos, la arranqué de apoyabrazos de la silla y la apoyé con fuerza contra mi sexo latente por encima de la tela de mi falda.  La apreté con fuerza con mis dos manos por si él reaccionaba intentando apartarla. No quería que se moviera de allí. No lo hizo.  Durante unos segundos se quedo quieto. Yo podía sentir el calor de su mano en mi húmedo sexo. Notaba la tela de mi tanga humedecido. Mi excitación era tal que mis pezones se endurecieron contra mi blusa y mordiéndome los labios empecé a contonear mis caderas contra su mano.  El no decía nada, no hacia nada. Podía sentir su respiración en mi cuello, su mano en mi sexo. Dios como lo disfrutaba.  Entonces él empezó a mover sus dedos. A tamborilear como había hecho antes en la silla pero ahora sobre mi coño. Al sentir sus dedos moverse de mi boca escapó un gemido de placer. Solté su mano y me aferré con fuerza a los brazos de la silla.  Con su otra mano apartó el pelo de mi cuello y empezó a besarme con dulzura, dejando restos de su humedad en mi cuello, en el lóbulo de mi oreja, casi en mis hombros. La mano que acariciaba mi entrepierna se detuvo un instante. Un "No pares por favor" se escapó de mis labios. El subió mi falda hasta dejar mis muslos a la vista. Yo abrí mis piernas. Mi tanga de color rosa chile tenía una enorme mancha de flujos a la altura de mi sexo. Estaba tan caliente.  El lo separó con la yema de sus dedos. Aquellos dedos mágicos que tantas ganas tenía de sentir sobre mi piel. Los deslizó por todo mi coño. Empapándose. Haciéndome gemir de placer. Luego empezó a masturbarme. Primero despacio. Rozándome. Pasando los dedos por cada poro de sensibilidad de mi empapado sexo. Después martilleo con delicadeza mi clítoris y por ultimo, haciéndome estallar en gemidos incontrolables, me penetró con dos de sus dedos.  Era tanto el placer que sentía que notaba como mi cuerpo se contraía y mi espalda se arqueaba buscando sentir más dentro de mí aquellos dos dedos. No pares, no pares, era lo único que era capaz de decirle entre gemido y gemido.  Entonces llamaron a la puerta. Ninguno de los dos dijimos nada. Yo contuve mis gemidos. Me mordía los labios hasta casi hacérmelos sangrar. Estaba al borde del orgasmo. Necesitaba llegar al orgasmo.  En la puerta seguían insistiendo. Golpeaban cada vez con más insistencia en el cristal opaco que nos ocultaba de miradas indiscretas. El respondió:  — Un segundo por favor ahora le atiendo —Mientras aumentaba el ritmo de sus penetraciones en mi coño.  Le agarré su mano con las mías. Mi cuerpo se contrajo, mi sexo se convulsionó, mis labios sufrieron la mordedura de un brutal orgasmo contenido.  Después él fue hacia la puerta. Yo me coloque el vestido. Era el director que venía a preguntarle por los exámenes. Él me miró y sonriendo me dijo:  — Seguiremos con las explicaciones en otro momento...y no te preocupes profundizaremos un poco más en la materia —sonrojada me levanté y salí del despacho.  Sólo esperaba que él no tuviera que dar muchas explicaciones por la mancha de olor sexual que había en su silla.  Al día siguiente volví al despacho del profesor. Me había pasado la noche pensando en él, en la suavidad de sus manos, en como me había masturbado. Había pensado tanto en él y en aquel momento a su lado que había terminado masturbándome bajo mis sabanas susurrando entre gemidos su nombre.  Me había levantado con una decisión tomada. Aquello no podía acabar así, el profesor se merecía una recompensa por ser tan aplicado en sus explicaciones. Con una sonrisa entré en el despacho.  Él, al verme entrar en su oficina con aquellos pantalones vaqueros ajustados que remarcaban mi figura, con el pelo suelto cayéndome sobre los hombros y con una sonrisa maliciosa en la cara, no pudo evitar sentirse sexualmente atraído de nuevo. Él también había tenido que masturbarse en su casa recordando el olor de sus dedos cuando la joven se convulsionó apretando su mano.  Fue a levantarse para recibirme pero con un gesto le hice ver que no hacia falta.  — Tranquilo profesor, hoy no vengo a preguntarle dudas, solo a devolverle el favor de ayer.  Puso cara de no comprender pero en cuanto pasé al otro lado de la mesa y le dí un suave beso en los labios comenzó a entender.  Fue un beso calido en el que los labios se rozaron con dulzura. Después sintió la punta de mi lengua humedecerle la boca y por ultimo mi pasión juvenil besándole intensamente buscando entrelazar nuestras lenguas. Fue un beso tan intenso y pasional que no puedo evitar excitarse hasta que su sexo deformara la cremallera de su pantalón. Aunque él no podía saberlo aquel beso me había humedecido la ropa interior.  Dispuesta a compensar a mi profesor me arrodillé entre la silla y la mesa y con dulzura, malicia y deseo reflejados en mis ojos fui soltando el cinturón y la cremallera del pantalón.  El bóxer negro ajustado que llevaba se veía deformado por la tensión de su sexo. Desde tan cerca casi podía sentirlo latir bajo la tela. Sin pesármelo dos veces le di un beso. El cuerpo del profesor se convulsionó en la silla. Por encima de la tela fui recorriendo aquella polla con la que había soñado la noche anterior, desde la base de los huevos, que desprendían un calor que hacia arder mis labios, hasta la cima de aquel capullo que ya imaginaba rosado y húmedo.  Volví a sentirse tremendamente excitada. Mi sexo latía bajo mis braguitas blancas. Sin dejar de dar suaves besos al miembro erecto de mi profesor fue soltándome los pantalones vaqueros y buscando con la yema de mis dedos la humedad de mis braguitas.  Entonces llamaron a la puerta. El profesor se puso tenso y me empujó debajo de la mesa. Me quedé allí, quieta, con las manos metidas en mis pantalones vaqueros y con el olor de aquella polla a escasos centímetros de mi cara.  —Adelante, pase —dijo el profesor.  Una voz de mujer habló desde la puerta. Era una compañera de clase. Una chica tan guapa como odiosa con la que no me llevaba nada bien.  La joven tonteaba entre risitas y preguntas estupidas con el profesor. Él se mostraba nervioso. Escondida bajo la mesa, con mis bragas empapadas y aquella polla que tanto deseaba frente a mí, no se resistí más. Abrí el bóxer de mi profesor y extraje su pene que se quedo erguido. Tenía las venas marcadas, el capullo sonrosado se mostraba en pleno esplendor, de su punta brotaban pequeñas gotas de flujos que delataban la excitación de mi amante. Recogí aquellas gotas con la punta de mi lengua. Él se estremeció.   — ¿Esta Usted bien profesor? —preguntó la inoportuna compañera de clase.  — Si, si muy bien —contestó él mientras me iba introduciendo su sexo hasta el fondo de mi boca.  Pese a lo comprometido de la situación no podía parar. Si me sacaba aquel erecto miembro de la boca estallaría en gemidos de placer por el roce de mis dedos en el coño y aquello terminaría por delatarnos. Además se sentía tan rico el sabor de mi profesor en la boca. Disfrutaba tanto de las gotas de néctar que aquella polla me regalaba que no me hubiera liberado de ella por nada en el mundo.  A cada beso, a cada lamida, a cada succión que le daba a aquel instrumento de placer notaba como crecía en mi boca y con ella mi excitación me acercaba más a mi orgasmo. El profesor a duras penas conseguía mantener una conversación coherente con su otra alumna y yo disfrutaba imaginando la cara que pondría aquella bobalicona si descubría lo que estaba haciendo bajo la mesa del profesor.  Entonces tuve una idea maliciosamente morbosa. Llevaría al orgasmo a mi profesor delante de aquella alumna.  Aceleré el ritmo de mi boca. Mamé, succioné, chupé, lamí, besé, me follé entre mis labios aquella verga cada vez más erecta y excitada. Me ponía más y más excitada imaginando las caras del profesor intentando mantener la compostura y cuanto mas excitada estaba con más ganas me masturbaba y chupaba aquella polla.  Adecué el ritmo de mis dedos al de la mamada que propinaba a mi deseado profesor buscando alcanzar juntos el orgasmo. Quería que mi sexo se vaciara de placer a la vez que mi boca se llenaba del placer de mi profesor.  Mi coño se contraía, aquella polla se convulsionaba apretada entre mis labios. Los dos estábamos al borde del orgasmo. No pude detenerme...me daba tanto morbo hacerle correrse delante de aquella alumna engreída.  Instantes después sentía brotar entre mis dedos el placer de un intenso orgasmo y como se me llenaba la boca del semen de mi profesor que no pudo evitar un jadeo al correrse.  Sonreí bajo la mesa al pensar en las caras de profesor y alumna mientras me relamía de gusto bajo la mesa.     ¿Que te pareció? ¿cumplirías tu fantasía?
    358 Posted by Lascivia by Jenny
  •     Entré en su despacho con la intención de preguntarle unas dudas sobre la asignatura que impartía en la universidad. La verdad es que en su asignatura siempre tenía dudas. Le prestaba tanta atención a él, a sus pantalones ceñidos a ese bonito culo, al intenso brillo de sus ojos, a la movilidad de sus dedos que tantas ganas tenía de sentir sobre mi piel, que normalmente no me enteraba de nada de lo que decía en la clase.   Nada más entrar por la puerta de su despacho, después de llamar inocentemente, me recibió con una sonrisa tan calida y cautivadora que me sentí humedecer y me hizo temblar las piernas.   — Pasa Anjana, pasa. ¿Alguna duda sobre mi clase de hoy? — me dijo mientras yo sentía como todo el calor de mi cuerpo se concentraba en mis pómulos sonrojados y....entre mis piernas.   “Si, ¿cuando me harás sentir tus dedos sobre mi piel?" pensé para mí en decirle pero de mis labios solo broto un tímido y tartamudeante si.  Me ofreció sentarme en una silla de cuero negro frente a su mesa y me interrogó con la mirada. Yo le expuse mis dudas sin poder quitarme de la mente sus labios que tanto me apetecía besar. Se levantó de su asiento. Colocó sus brazos sobre los brazos de la silla y con dulzura me empezó a explicar mis dudas. Yo podía sentir su aliento jugando en mi pelo. El calor de sus palabras atravesaba mi melena y erizaba los pelos de mi nuca. No pude evitarlo me eché a temblar.  En los brazos de la silla sus dedos jugueteaban tamborileando. Sus palabras dejaron de ser audibles para mis oídos. Solo podía pensar en aquellos dedos ágiles jugueteando entre mis piernas, en la cima de mi placer, en aquel lugar prohibido que yo ya sentía empapado.  Estaba nerviosa, alterada, excitada, cachonda, loca de deseo y sin saber realmente lo que hacia, en un impulso incontrolable, mecánico, agarré una de sus manos, la arranqué de apoyabrazos de la silla y la apoyé con fuerza contra mi sexo latente por encima de la tela de mi falda.  La apreté con fuerza con mis dos manos por si él reaccionaba intentando apartarla. No quería que se moviera de allí. No lo hizo.  Durante unos segundos se quedo quieto. Yo podía sentir el calor de su mano en mi húmedo sexo. Notaba la tela de mi tanga humedecido. Mi excitación era tal que mis pezones se endurecieron contra mi blusa y mordiéndome los labios empecé a contonear mis caderas contra su mano.  El no decía nada, no hacia nada. Podía sentir su respiración en mi cuello, su mano en mi sexo. Dios como lo disfrutaba.  Entonces él empezó a mover sus dedos. A tamborilear como había hecho antes en la silla pero ahora sobre mi coño. Al sentir sus dedos moverse de mi boca escapó un gemido de placer. Solté su mano y me aferré con fuerza a los brazos de la silla.  Con su otra mano apartó el pelo de mi cuello y empezó a besarme con dulzura, dejando restos de su humedad en mi cuello, en el lóbulo de mi oreja, casi en mis hombros. La mano que acariciaba mi entrepierna se detuvo un instante. Un "No pares por favor" se escapó de mis labios. El subió mi falda hasta dejar mis muslos a la vista. Yo abrí mis piernas. Mi tanga de color rosa chile tenía una enorme mancha de flujos a la altura de mi sexo. Estaba tan caliente.  El lo separó con la yema de sus dedos. Aquellos dedos mágicos que tantas ganas tenía de sentir sobre mi piel. Los deslizó por todo mi coño. Empapándose. Haciéndome gemir de placer. Luego empezó a masturbarme. Primero despacio. Rozándome. Pasando los dedos por cada poro de sensibilidad de mi empapado sexo. Después martilleo con delicadeza mi clítoris y por ultimo, haciéndome estallar en gemidos incontrolables, me penetró con dos de sus dedos.  Era tanto el placer que sentía que notaba como mi cuerpo se contraía y mi espalda se arqueaba buscando sentir más dentro de mí aquellos dos dedos. No pares, no pares, era lo único que era capaz de decirle entre gemido y gemido.  Entonces llamaron a la puerta. Ninguno de los dos dijimos nada. Yo contuve mis gemidos. Me mordía los labios hasta casi hacérmelos sangrar. Estaba al borde del orgasmo. Necesitaba llegar al orgasmo.  En la puerta seguían insistiendo. Golpeaban cada vez con más insistencia en el cristal opaco que nos ocultaba de miradas indiscretas. El respondió:  — Un segundo por favor ahora le atiendo —Mientras aumentaba el ritmo de sus penetraciones en mi coño.  Le agarré su mano con las mías. Mi cuerpo se contrajo, mi sexo se convulsionó, mis labios sufrieron la mordedura de un brutal orgasmo contenido.  Después él fue hacia la puerta. Yo me coloque el vestido. Era el director que venía a preguntarle por los exámenes. Él me miró y sonriendo me dijo:  — Seguiremos con las explicaciones en otro momento...y no te preocupes profundizaremos un poco más en la materia —sonrojada me levanté y salí del despacho.  Sólo esperaba que él no tuviera que dar muchas explicaciones por la mancha de olor sexual que había en su silla.  Al día siguiente volví al despacho del profesor. Me había pasado la noche pensando en él, en la suavidad de sus manos, en como me había masturbado. Había pensado tanto en él y en aquel momento a su lado que había terminado masturbándome bajo mis sabanas susurrando entre gemidos su nombre.  Me había levantado con una decisión tomada. Aquello no podía acabar así, el profesor se merecía una recompensa por ser tan aplicado en sus explicaciones. Con una sonrisa entré en el despacho.  Él, al verme entrar en su oficina con aquellos pantalones vaqueros ajustados que remarcaban mi figura, con el pelo suelto cayéndome sobre los hombros y con una sonrisa maliciosa en la cara, no pudo evitar sentirse sexualmente atraído de nuevo. Él también había tenido que masturbarse en su casa recordando el olor de sus dedos cuando la joven se convulsionó apretando su mano.  Fue a levantarse para recibirme pero con un gesto le hice ver que no hacia falta.  — Tranquilo profesor, hoy no vengo a preguntarle dudas, solo a devolverle el favor de ayer.  Puso cara de no comprender pero en cuanto pasé al otro lado de la mesa y le dí un suave beso en los labios comenzó a entender.  Fue un beso calido en el que los labios se rozaron con dulzura. Después sintió la punta de mi lengua humedecerle la boca y por ultimo mi pasión juvenil besándole intensamente buscando entrelazar nuestras lenguas. Fue un beso tan intenso y pasional que no puedo evitar excitarse hasta que su sexo deformara la cremallera de su pantalón. Aunque él no podía saberlo aquel beso me había humedecido la ropa interior.  Dispuesta a compensar a mi profesor me arrodillé entre la silla y la mesa y con dulzura, malicia y deseo reflejados en mis ojos fui soltando el cinturón y la cremallera del pantalón.  El bóxer negro ajustado que llevaba se veía deformado por la tensión de su sexo. Desde tan cerca casi podía sentirlo latir bajo la tela. Sin pesármelo dos veces le di un beso. El cuerpo del profesor se convulsionó en la silla. Por encima de la tela fui recorriendo aquella polla con la que había soñado la noche anterior, desde la base de los huevos, que desprendían un calor que hacia arder mis labios, hasta la cima de aquel capullo que ya imaginaba rosado y húmedo.  Volví a sentirse tremendamente excitada. Mi sexo latía bajo mis braguitas blancas. Sin dejar de dar suaves besos al miembro erecto de mi profesor fue soltándome los pantalones vaqueros y buscando con la yema de mis dedos la humedad de mis braguitas.  Entonces llamaron a la puerta. El profesor se puso tenso y me empujó debajo de la mesa. Me quedé allí, quieta, con las manos metidas en mis pantalones vaqueros y con el olor de aquella polla a escasos centímetros de mi cara.  —Adelante, pase —dijo el profesor.  Una voz de mujer habló desde la puerta. Era una compañera de clase. Una chica tan guapa como odiosa con la que no me llevaba nada bien.  La joven tonteaba entre risitas y preguntas estupidas con el profesor. Él se mostraba nervioso. Escondida bajo la mesa, con mis bragas empapadas y aquella polla que tanto deseaba frente a mí, no se resistí más. Abrí el bóxer de mi profesor y extraje su pene que se quedo erguido. Tenía las venas marcadas, el capullo sonrosado se mostraba en pleno esplendor, de su punta brotaban pequeñas gotas de flujos que delataban la excitación de mi amante. Recogí aquellas gotas con la punta de mi lengua. Él se estremeció.   — ¿Esta Usted bien profesor? —preguntó la inoportuna compañera de clase.  — Si, si muy bien —contestó él mientras me iba introduciendo su sexo hasta el fondo de mi boca.  Pese a lo comprometido de la situación no podía parar. Si me sacaba aquel erecto miembro de la boca estallaría en gemidos de placer por el roce de mis dedos en el coño y aquello terminaría por delatarnos. Además se sentía tan rico el sabor de mi profesor en la boca. Disfrutaba tanto de las gotas de néctar que aquella polla me regalaba que no me hubiera liberado de ella por nada en el mundo.  A cada beso, a cada lamida, a cada succión que le daba a aquel instrumento de placer notaba como crecía en mi boca y con ella mi excitación me acercaba más a mi orgasmo. El profesor a duras penas conseguía mantener una conversación coherente con su otra alumna y yo disfrutaba imaginando la cara que pondría aquella bobalicona si descubría lo que estaba haciendo bajo la mesa del profesor.  Entonces tuve una idea maliciosamente morbosa. Llevaría al orgasmo a mi profesor delante de aquella alumna.  Aceleré el ritmo de mi boca. Mamé, succioné, chupé, lamí, besé, me follé entre mis labios aquella verga cada vez más erecta y excitada. Me ponía más y más excitada imaginando las caras del profesor intentando mantener la compostura y cuanto mas excitada estaba con más ganas me masturbaba y chupaba aquella polla.  Adecué el ritmo de mis dedos al de la mamada que propinaba a mi deseado profesor buscando alcanzar juntos el orgasmo. Quería que mi sexo se vaciara de placer a la vez que mi boca se llenaba del placer de mi profesor.  Mi coño se contraía, aquella polla se convulsionaba apretada entre mis labios. Los dos estábamos al borde del orgasmo. No pude detenerme...me daba tanto morbo hacerle correrse delante de aquella alumna engreída.  Instantes después sentía brotar entre mis dedos el placer de un intenso orgasmo y como se me llenaba la boca del semen de mi profesor que no pudo evitar un jadeo al correrse.  Sonreí bajo la mesa al pensar en las caras de profesor y alumna mientras me relamía de gusto bajo la mesa.     ¿Que te pareció? ¿cumplirías tu fantasía?
    Apr 19, 2017 358
  • 06 Apr 2017
    Al principio, las parejas hablaban, bailaban y nos deleitábamos viendo a los demás moviéndose al ritmo de la música, llevándonos a la seducción, el erotismo y al encanto de la sensualidad. A la vez conversaba con nuestra pareja invitada, mostrándonos gran interés. "Es algo nuevo para nosotros, somos una pareja estable, llevamos cuatro años y medio tenemos fantasí­as por cumplir", me decí­an con cierto nerviosismo. Después de un par de tragos y estar observando a los demás, las parejas comenzaron a interactuar más entre sí­. La temperatura subió al mismo tiempo que mi ansiedad, me animó a bailar y al ver las mujeres bailando juntas, tocándose, mirándose, seduciéndose, me dio mucho gusto y me acerqué a ellas, las besé ¡Wow! Fue delicioso, dulce, lento, provocador, exquisito, es único y pensé... ¡me encanta! ¡"ESTO ES LO Mí­O!" me dije. Jamás habí­a tenido el placer de sentirme deseada por otras mujeres. No podí­a creer q llegase a sentir ese deseo de tocar a una mujer, tuve una experiencia a los 16 con una amiga, pero nada comparado a lo que estaba viviendo en ese momento. El tiempo voló mientras me consumí­an los pensamientos por las chicas con las que bailaba. La pista de baile se fue quedando sola, entonces buscamos a los demás para integrarnos. ¡Gran sorpresa! Estaban en lo más grande de este mundo, todos hací­an el amor, y tení­an sexo y cumplí­an sus fantasí­as. Como lo quieran llamar, fue el encuentro de los cuerpos en su máxima expresión. El ambiente fue de sólo lujuria, pasión y arrechera.   Estaba muy impresionada y estaba dedicada a observar detalladamente a cada persona, cada movimiento, cada beso, cada cuerpo queriendo llegar al punto más alto del placer, perdida de nuevo en mis pensamientos, un hombre me dice "diviértete tú también". Si hay algo que me excite es el sexo oral, así­ que me di en la tarea, muy juiciosa. "Qué rico lo haces" decí­a este hombre. Después de un rato de calentura el me propuso sentarme con los demás. "Y nuestra pareja invitada? No los veí­amos por ningún lado, creo que ya se hablan ido y la fiesta apenas comenzaba... Pero bueno. Me despojé de mis cosas y volví­ al sexo oral... ¡humm! Este hombre tení­a un pene como a mí­ me gustan: grande, provocador. Es algo que sólo las mujeres entendemos. Es algo que nos hace delirar. "Estás apretada", me dijo el hombre que me acompañaba. Es ese momento tan placentero de sentir cómo entra el pene a tu vagina, no importa cómo está ni dónde está, sólo pensaba en la satisfacción que sentí­a, moví­a mis caderas, escuchaba la música suave y cada vez me mojaba más. Miraba a las demás parejas y mi cuerpo querí­a explotar. La pareja que estaban a mi lado tocaba mi cuerpo, yo tocaba el cuerpo de ella, tení­a los pezones duros, grandes y sabrosos. Allí­ en esos momentos de complicidad, sentí­a la atracción de los cuerpos y en el punto más alto de excitación llegó en bienvenido orgasmo" OHHH "y cómo no? Hace dí­as que no tení­a sexo, esta fue la mejor venganza. Según lo que pude observar en la fiesta, los swingers tanto casados como solteros tienden a ser personas con un gusto especial por la aventura. Son emocionalmente maduros y gozan de buenas relaciones con sus parejas. Me di cuenta de que muchas mujeres solteras encontraron una alternativa afrodisí­aca y refrescante en sus relaciones sexuales. El hombre de la pareja que me acariciaba mientras me penetraban, un tipo maduro y apuesto, no dejaba de tocarme y besarme. Se animó y nos invitó a un intercambio de pareja, pero no accedí­, me sentí­ un poco insegura en ese momento. Disfrutaba a mi pareja y resalto que me hizo llegar tres veces, qué buen polvo. Espero que él se haya divertido conmigo tanto como yo con él. Mientras me penetraba, al mismo tiempo veí­a a las mujeres que se encontraban cerca de mí­, no dejaba de sentirlas, de besarlas, de tocarles las nalgas y una de ellas, que tení­a un piercing en el clí­toris y una buení­sima nalga, lo tocaba y lo miraba, hasta me antojé de hacerme uno. Increí­bles mujeres. Hermosas. Después de una larga noche de placer y hedonismo, nos preparábamos para irnos y me estaba vistiendo cuando me tocó presenciar una doble penetración. Delicioso, ¡wow! Pensé, "estas parejas tienen mucha candela, jajaja". Mi noche terminó. Experimenté, conocí­ y aunque no será la última vez, esto fue sólo es un abrebocas del principio de mi recorrido por el mundo SWINGER un estilo de vida de intercambio de parejas, una faena sexual inolvidable. Gracias FIESTA CLUB por el hermoso momento que me han hecho pasar! LOS AMO!!!
    905 Posted by Jenny & Leo
  • Al principio, las parejas hablaban, bailaban y nos deleitábamos viendo a los demás moviéndose al ritmo de la música, llevándonos a la seducción, el erotismo y al encanto de la sensualidad. A la vez conversaba con nuestra pareja invitada, mostrándonos gran interés. "Es algo nuevo para nosotros, somos una pareja estable, llevamos cuatro años y medio tenemos fantasí­as por cumplir", me decí­an con cierto nerviosismo. Después de un par de tragos y estar observando a los demás, las parejas comenzaron a interactuar más entre sí­. La temperatura subió al mismo tiempo que mi ansiedad, me animó a bailar y al ver las mujeres bailando juntas, tocándose, mirándose, seduciéndose, me dio mucho gusto y me acerqué a ellas, las besé ¡Wow! Fue delicioso, dulce, lento, provocador, exquisito, es único y pensé... ¡me encanta! ¡"ESTO ES LO Mí­O!" me dije. Jamás habí­a tenido el placer de sentirme deseada por otras mujeres. No podí­a creer q llegase a sentir ese deseo de tocar a una mujer, tuve una experiencia a los 16 con una amiga, pero nada comparado a lo que estaba viviendo en ese momento. El tiempo voló mientras me consumí­an los pensamientos por las chicas con las que bailaba. La pista de baile se fue quedando sola, entonces buscamos a los demás para integrarnos. ¡Gran sorpresa! Estaban en lo más grande de este mundo, todos hací­an el amor, y tení­an sexo y cumplí­an sus fantasí­as. Como lo quieran llamar, fue el encuentro de los cuerpos en su máxima expresión. El ambiente fue de sólo lujuria, pasión y arrechera.   Estaba muy impresionada y estaba dedicada a observar detalladamente a cada persona, cada movimiento, cada beso, cada cuerpo queriendo llegar al punto más alto del placer, perdida de nuevo en mis pensamientos, un hombre me dice "diviértete tú también". Si hay algo que me excite es el sexo oral, así­ que me di en la tarea, muy juiciosa. "Qué rico lo haces" decí­a este hombre. Después de un rato de calentura el me propuso sentarme con los demás. "Y nuestra pareja invitada? No los veí­amos por ningún lado, creo que ya se hablan ido y la fiesta apenas comenzaba... Pero bueno. Me despojé de mis cosas y volví­ al sexo oral... ¡humm! Este hombre tení­a un pene como a mí­ me gustan: grande, provocador. Es algo que sólo las mujeres entendemos. Es algo que nos hace delirar. "Estás apretada", me dijo el hombre que me acompañaba. Es ese momento tan placentero de sentir cómo entra el pene a tu vagina, no importa cómo está ni dónde está, sólo pensaba en la satisfacción que sentí­a, moví­a mis caderas, escuchaba la música suave y cada vez me mojaba más. Miraba a las demás parejas y mi cuerpo querí­a explotar. La pareja que estaban a mi lado tocaba mi cuerpo, yo tocaba el cuerpo de ella, tení­a los pezones duros, grandes y sabrosos. Allí­ en esos momentos de complicidad, sentí­a la atracción de los cuerpos y en el punto más alto de excitación llegó en bienvenido orgasmo" OHHH "y cómo no? Hace dí­as que no tení­a sexo, esta fue la mejor venganza. Según lo que pude observar en la fiesta, los swingers tanto casados como solteros tienden a ser personas con un gusto especial por la aventura. Son emocionalmente maduros y gozan de buenas relaciones con sus parejas. Me di cuenta de que muchas mujeres solteras encontraron una alternativa afrodisí­aca y refrescante en sus relaciones sexuales. El hombre de la pareja que me acariciaba mientras me penetraban, un tipo maduro y apuesto, no dejaba de tocarme y besarme. Se animó y nos invitó a un intercambio de pareja, pero no accedí­, me sentí­ un poco insegura en ese momento. Disfrutaba a mi pareja y resalto que me hizo llegar tres veces, qué buen polvo. Espero que él se haya divertido conmigo tanto como yo con él. Mientras me penetraba, al mismo tiempo veí­a a las mujeres que se encontraban cerca de mí­, no dejaba de sentirlas, de besarlas, de tocarles las nalgas y una de ellas, que tení­a un piercing en el clí­toris y una buení­sima nalga, lo tocaba y lo miraba, hasta me antojé de hacerme uno. Increí­bles mujeres. Hermosas. Después de una larga noche de placer y hedonismo, nos preparábamos para irnos y me estaba vistiendo cuando me tocó presenciar una doble penetración. Delicioso, ¡wow! Pensé, "estas parejas tienen mucha candela, jajaja". Mi noche terminó. Experimenté, conocí­ y aunque no será la última vez, esto fue sólo es un abrebocas del principio de mi recorrido por el mundo SWINGER un estilo de vida de intercambio de parejas, una faena sexual inolvidable. Gracias FIESTA CLUB por el hermoso momento que me han hecho pasar! LOS AMO!!!
    Apr 06, 2017 905
  • 18 Dec 2016
    GRACIAS A MI NOVIA Mi nombre es Fran y vivo en una ciudad cerca de Quito. Desde hace unos meses vivo con mi novia, y aunque la convivencia al principio es dura, la llevamos lo mejor posible. Sin embargo, un día de esos en los que discutimos, cogí las llaves, el celular y dando un portazo me fui de casa, necesitaba despejarme. Después de estar dando vueltas con el coche sin saber qué hacer ni a dónde ir, me vino a la mente visitar a una vieja amiga que vivía por la zona, una vieja amiga que había saciado mi deseo sexual más de una noche. Fui a casa de Miriam sin llamarla, en el mejor de los casos me podría aconsejar qué hacer con mi novia. Llamé al timbre una, dos y hasta tres veces, pero no hubo respuesta, y cuando me iba a ir, una voz jadeante me dijo por el interfono: • ¿Si? • ¿Hola Miriam, soy Fran, te estas ocupada? • ¿si...un poco ocupada...estás bien? - se fue relajando la voz. • Me he discutido con mi novia y venía a pedirte consejo – dije con voz apenada. • Mmmm, bueno sube, pero un momento, te abro. Cogí el ascensor, subí hasta el cuarto piso y al abrir la puerta me la encontré apoyada en la puerta, vestida únicamente con una bata. • Hola guapo – me dijo sugerentemente • Hola niña, vengo a que me des algún consejo – dije tranquilo, ya que no era la primera vez que la veía con esas fachas. • Pues estoy ocupada, pero dime, ¿qué te paso con tu novia? • ¿No me vas a dejar entrar? • Pues no, tengo el departamento patas arriba y tengo algo de prisa – dijo cambiando el tono, parecía molesta. • tonta, déjame entrar – insistí • ok pasa, pero rápido que tengo prisa – me decía mientras me dejaba entrar. Me senté en el sofá esperando que ella también se sentara, pero como no lo hizo, seguí explicándole: • No hay manera de que saque la puta que lleva dentro, mira que la caliento, se pone muy caliente, pero no hay manera, y eso me corta. • Pues chico, ten paciencia – me decía mirando hacia su habitación. • Pero... • Espera un momento Fran, ahora vuelvo. Y corriendo se fue hacia su habitación. ¿Pasaron cinco, diez y a los quince minutos salió, con su rostro encendido ya la conocía...se había estado masturbando? • Perdona, ya estoy aquí - me dijo jadeante. • ¿Qué estabas haciendo? ¿Te estabas tocando? - tenía la suficiente confianza como para preguntarle eso. • Pues la verdad es que no, tengo a un cubano en la habitación y se la estaba chupando. • ¿Estás loca ehh, déjate de notas y ayúdame...qué hago con mi novia? Miriam no hacía más que darme respuestas sin sentido, como dándome la razón. Algo le pasaba, porque no me prestaba atención. En eso que mirando hacia su habitación dice: • Nooo, no salgas, espérate que ahora voy. Cuál fue mi sorpresa, que apareció, sin yo esperarlo, un mulato con la verga tiesa: • Miriam, vas a tardar mucho o me hago una paja y me voy – dijo el mulato con cara de pocos amigos Miriam y yo nos miramos: • Perdona Fran, pero estoy ocupada, ¿te llamo luego y hablamos? - dijo dirigiéndose hacia el mulato. Yo estaba como ido, no me lo podía creer...con razón tenía prisa y había salido jadeando, ahora me lo explicaba todo...pero lo que más me turbaba era que no podía apartar la vista de la verga tiesa, gorda y morena de aquel tipo, que seguro se había tirado a Miriam por el culo más de una vez. • Claro Miriam, les dejo solos, ya hablaremos otro día – dije resignado y caminando hacia la puerta. Ella me abrió la puerta, cuando de repente el mulato dijo: • Espera Miriam, ven un momento, quiero hablar contigo • ¿Qué quieres Juan? - así se llamaba el amiguito. • Ven – y se metieron en la habitación. Yo no sabía qué hacer, si irme o esperar a que salieran...En eso apareció Miriam, y como si una brisa entrara en el pasillo y la ayudase, se quitó el albornoz, dejando sus impresionantes curvas a la vista de mis ojos. Yo me quedé inmóvil, sin saber hasta dónde quería llegar. • Si no me falla la memoria, no le haces ascos a una buena verga, ¿verdad? – me dijo al oído, • Pues no... - dije nervioso, a la vez que notaba como me estaba empalmando. • ¿Quieres comerte una? - y de golpe me cogió el paquete. Ya sabía lo que quería, quería un trío, quería que le comiese la verga al cubano, pero lo peor de todo es que la idea me puso arrecho, tan excitado que cogí dos dedos y se los metí de golpe en la vagina: • Veo que la idea te ha gustado – me dijo entre suspiros. • Eres una puta, y eso me encanta, te voy a follar el culo mientras me como la verga del cubano. Nada más decirle eso empezó a desnudarme, me cogió de la verga, y como si de una perrito buscando su premio se tratase, me guió hasta su habitación, donde estaba su amigo : • Veo que la idea te ha gustado – dijo Juan con una sonrisa mientras se tocaba el pene. • Hace tiempo que no me como una verga, y la tuya no está mal – dije súper excitado. • Pues empieza a chupar. Y salté a la cama con ansia de meterme esa verga en la boca, con ganas de vicio, de sentir su leche... Me puse a cuatro patas y empecé a comerle la verga: • Chupa cabrón, que seguro que no te has comido una verga como está en tu vida. • ¿La chupa bien? - dijo Miriam mientras se besaba con Juan. • No lo hace mal, pero seguro que si le ayudas lo hace mejor. Y Miriam bajó hasta la verga de Juan, donde me ayudó con aquel manjar. Allí estaba yo sin conocimiento de tiempo y disfrutando de la mamada, cuando de repente Juan nos apartó: • Miriam, ponte a cuatro patas que Fran te va a follar el culo. • Mientras yo te la chupo – dijo ella ya a cuatro patas. • Pues no, me la va a seguir chupando Fran. • Sigue Fran, cariño sigue dándome por el culo, me encanta mmmm – gemía Miriam loca de placer. • Mira como goza la perra – se reía Juan, mientras con sus dos manos me guiaba en la mamada que le estaba dando. Entre el culazo de mi amiga y la verga de su amigo, no iba a aguantar mucho más, estaba en el paraíso. • Estoy a punto de correrme – dijo Juan esperando a que yo me apartase, cosa que no hice. • Siii, dámelo a mí, córrete en mi boca – dijo Miriam fuera de sí. • No no, esto es para tu amigo.... Y entre espasmos y gemidos, Juan se corrió en mi boca, llenándomela de semen. Eso hizo que yo no aguantara más y dándole los últimos azotes: • Te gusta que te follen el culo perra, quieres mi leche? Quieres que me corra en tu culo? • Siiiiii Fran, fóllame, córrete en mi culo, dame más, más fuerte cabron. Y los dos nos corrimos como hacía tiempo que no lo hacíamos. Juan y yo nos tumbamos en la cama, cosa que aprovechó Miriam para acabar de limpiarnos las vergas. Después de darnos un tiempo para relajarnos, me vestí y me fui, dejándolos solos, y prometiendo repetir la experiencia. Nunca pensé que una pelea con mi novia iba a ser tan placentera
    275 Posted by Marqués de Sade
  • GRACIAS A MI NOVIA Mi nombre es Fran y vivo en una ciudad cerca de Quito. Desde hace unos meses vivo con mi novia, y aunque la convivencia al principio es dura, la llevamos lo mejor posible. Sin embargo, un día de esos en los que discutimos, cogí las llaves, el celular y dando un portazo me fui de casa, necesitaba despejarme. Después de estar dando vueltas con el coche sin saber qué hacer ni a dónde ir, me vino a la mente visitar a una vieja amiga que vivía por la zona, una vieja amiga que había saciado mi deseo sexual más de una noche. Fui a casa de Miriam sin llamarla, en el mejor de los casos me podría aconsejar qué hacer con mi novia. Llamé al timbre una, dos y hasta tres veces, pero no hubo respuesta, y cuando me iba a ir, una voz jadeante me dijo por el interfono: • ¿Si? • ¿Hola Miriam, soy Fran, te estas ocupada? • ¿si...un poco ocupada...estás bien? - se fue relajando la voz. • Me he discutido con mi novia y venía a pedirte consejo – dije con voz apenada. • Mmmm, bueno sube, pero un momento, te abro. Cogí el ascensor, subí hasta el cuarto piso y al abrir la puerta me la encontré apoyada en la puerta, vestida únicamente con una bata. • Hola guapo – me dijo sugerentemente • Hola niña, vengo a que me des algún consejo – dije tranquilo, ya que no era la primera vez que la veía con esas fachas. • Pues estoy ocupada, pero dime, ¿qué te paso con tu novia? • ¿No me vas a dejar entrar? • Pues no, tengo el departamento patas arriba y tengo algo de prisa – dijo cambiando el tono, parecía molesta. • tonta, déjame entrar – insistí • ok pasa, pero rápido que tengo prisa – me decía mientras me dejaba entrar. Me senté en el sofá esperando que ella también se sentara, pero como no lo hizo, seguí explicándole: • No hay manera de que saque la puta que lleva dentro, mira que la caliento, se pone muy caliente, pero no hay manera, y eso me corta. • Pues chico, ten paciencia – me decía mirando hacia su habitación. • Pero... • Espera un momento Fran, ahora vuelvo. Y corriendo se fue hacia su habitación. ¿Pasaron cinco, diez y a los quince minutos salió, con su rostro encendido ya la conocía...se había estado masturbando? • Perdona, ya estoy aquí - me dijo jadeante. • ¿Qué estabas haciendo? ¿Te estabas tocando? - tenía la suficiente confianza como para preguntarle eso. • Pues la verdad es que no, tengo a un cubano en la habitación y se la estaba chupando. • ¿Estás loca ehh, déjate de notas y ayúdame...qué hago con mi novia? Miriam no hacía más que darme respuestas sin sentido, como dándome la razón. Algo le pasaba, porque no me prestaba atención. En eso que mirando hacia su habitación dice: • Nooo, no salgas, espérate que ahora voy. Cuál fue mi sorpresa, que apareció, sin yo esperarlo, un mulato con la verga tiesa: • Miriam, vas a tardar mucho o me hago una paja y me voy – dijo el mulato con cara de pocos amigos Miriam y yo nos miramos: • Perdona Fran, pero estoy ocupada, ¿te llamo luego y hablamos? - dijo dirigiéndose hacia el mulato. Yo estaba como ido, no me lo podía creer...con razón tenía prisa y había salido jadeando, ahora me lo explicaba todo...pero lo que más me turbaba era que no podía apartar la vista de la verga tiesa, gorda y morena de aquel tipo, que seguro se había tirado a Miriam por el culo más de una vez. • Claro Miriam, les dejo solos, ya hablaremos otro día – dije resignado y caminando hacia la puerta. Ella me abrió la puerta, cuando de repente el mulato dijo: • Espera Miriam, ven un momento, quiero hablar contigo • ¿Qué quieres Juan? - así se llamaba el amiguito. • Ven – y se metieron en la habitación. Yo no sabía qué hacer, si irme o esperar a que salieran...En eso apareció Miriam, y como si una brisa entrara en el pasillo y la ayudase, se quitó el albornoz, dejando sus impresionantes curvas a la vista de mis ojos. Yo me quedé inmóvil, sin saber hasta dónde quería llegar. • Si no me falla la memoria, no le haces ascos a una buena verga, ¿verdad? – me dijo al oído, • Pues no... - dije nervioso, a la vez que notaba como me estaba empalmando. • ¿Quieres comerte una? - y de golpe me cogió el paquete. Ya sabía lo que quería, quería un trío, quería que le comiese la verga al cubano, pero lo peor de todo es que la idea me puso arrecho, tan excitado que cogí dos dedos y se los metí de golpe en la vagina: • Veo que la idea te ha gustado – me dijo entre suspiros. • Eres una puta, y eso me encanta, te voy a follar el culo mientras me como la verga del cubano. Nada más decirle eso empezó a desnudarme, me cogió de la verga, y como si de una perrito buscando su premio se tratase, me guió hasta su habitación, donde estaba su amigo : • Veo que la idea te ha gustado – dijo Juan con una sonrisa mientras se tocaba el pene. • Hace tiempo que no me como una verga, y la tuya no está mal – dije súper excitado. • Pues empieza a chupar. Y salté a la cama con ansia de meterme esa verga en la boca, con ganas de vicio, de sentir su leche... Me puse a cuatro patas y empecé a comerle la verga: • Chupa cabrón, que seguro que no te has comido una verga como está en tu vida. • ¿La chupa bien? - dijo Miriam mientras se besaba con Juan. • No lo hace mal, pero seguro que si le ayudas lo hace mejor. Y Miriam bajó hasta la verga de Juan, donde me ayudó con aquel manjar. Allí estaba yo sin conocimiento de tiempo y disfrutando de la mamada, cuando de repente Juan nos apartó: • Miriam, ponte a cuatro patas que Fran te va a follar el culo. • Mientras yo te la chupo – dijo ella ya a cuatro patas. • Pues no, me la va a seguir chupando Fran. • Sigue Fran, cariño sigue dándome por el culo, me encanta mmmm – gemía Miriam loca de placer. • Mira como goza la perra – se reía Juan, mientras con sus dos manos me guiaba en la mamada que le estaba dando. Entre el culazo de mi amiga y la verga de su amigo, no iba a aguantar mucho más, estaba en el paraíso. • Estoy a punto de correrme – dijo Juan esperando a que yo me apartase, cosa que no hice. • Siii, dámelo a mí, córrete en mi boca – dijo Miriam fuera de sí. • No no, esto es para tu amigo.... Y entre espasmos y gemidos, Juan se corrió en mi boca, llenándomela de semen. Eso hizo que yo no aguantara más y dándole los últimos azotes: • Te gusta que te follen el culo perra, quieres mi leche? Quieres que me corra en tu culo? • Siiiiii Fran, fóllame, córrete en mi culo, dame más, más fuerte cabron. Y los dos nos corrimos como hacía tiempo que no lo hacíamos. Juan y yo nos tumbamos en la cama, cosa que aprovechó Miriam para acabar de limpiarnos las vergas. Después de darnos un tiempo para relajarnos, me vestí y me fui, dejándolos solos, y prometiendo repetir la experiencia. Nunca pensé que una pelea con mi novia iba a ser tan placentera
    Dec 18, 2016 275
  • 27 Mar 2016
    Las burbujas de la champaña hacen cosquillas mientras pasan por mi boca y es imposible evitar esa sonrisa cómplice que tanto te encanta, hoy me dijiste que siempre busco los extremos así que vine dispuesta a comprobar tu afirmación, y aproveché para lucir ese vestido inocente y no tan inocente que te encanta… Estamos en este bar como un par de amigos que vienen a tomarse un trago nada de tomarnos la mano, nada de besos cariñosos, unos amigos que se miran nerviosos, ansiosos y excitados… Sé que nos encanta esta cacería pese a que conoces muy bien a tu presa y vaya que hoy es uno de esos días que parece que no vamos a poder jugar mucho tiempo, mi boca se muere de ganas de probar no solo tu boca y sonrío más de la cuenta lo cual parece que aumenta más la emoción del momento… Perdidos como estábamos en estas bromas solo nuestras, en estas provocaciones donde sin querer el vestido subía más de la cuenta, y nuestros cuerpos se buscaban desesperadamente sin encontrarse una caricia, un suave desliz de tu mano en mi pierna y siento como me humedezco toda, como muerdo mis labios demasiado fuerte esperando, anhelando algo más… Mas somos brutalmente interrumpidos por este amigo inoportuno que viéndote en el bar se acerca a saludar sin imaginar que somos pareja y que este es un juego del cual no sabemos su final…. Le invitas una copa y haces las debidas presentaciones, ojo dijiste que soy una amiga, bendita señal para coquetear a mi antojo y ver cuánto resiste tu amigo antes de intentar algo más… Es un locuaz amigo que nunca se enteró de tu presente, que te recuerda del pasado y que nunca se enteró de mi existencia, esa pequeña información fue suficiente para que la estrategia cambiara…. Me levanto al baño y al volver me siento entre ellos con la excusa de que me están dejando a un lado  y que también quiero enterarme de sus aventuras juveniles mientras cruzo la pierna dejando mi pie justo entre sus piernas obvio sin querer y le sonrío inocentemente mientras les pido que continúen charlando hasta que se olviden de que yo estoy ahí, siento su pierna rozar mi pie y un choque eléctrico que me recorre la espalda, eso hace que entre en confianza y mueva el pie al ritmo de mi voz tocando sin querer todo a mi alrededor… Después de unos tragos te levantas y sin querer me empujas hacia él, situación que es demasiado bien recibida por tu contraparte lo que me hace pensar que fue más una estrategia de ustedes dos y vaya que me estoy mojando con este comportamiento… mientras estamos solos recibo unas cuantas caricias y al ver que no me opongo se acerca y me roba un beso, un ardiente beso que hace que me tiemblen un poco mis piernas, sé que debes estar cerca viéndolo todo y eso me calienta más, no puedo creer lo fácil que nos resulta intercambiar sonrisas, caricias y uno que otro beso y aunque él está más preocupado por tu regreso yo sé que eso va a tardar más de lo esperado, debes estar tan caliente como yo imaginando como tu amigo se muere de las ganas de tocarme el trasero… Esta vez soy yo la que da un paso más y le tomo de los hombros y le digo creo que tienes algo aquí y me responde donde y le paso la lengua por el borde del labio sonriendo le respondo aquí, no pierde el tiempo y me besa desenfrenadamente tocándome la espalda y deslizando su mano a mi trasero el cual sin disimulo lo aprieta hasta llegar a mi hilo el cual a estas alturas está tan mojado que debe darse cuenta que me gusta lo que está haciendo…. Pasan unos minutos donde nos dedicamos a tocarnos sin ser interrumpidos hasta que veo de reojo que estás acercándote a la mesa con esa sonrisa tan tuya que me derrite… después de unos tragos nos despedimos todos como amigos y quedamos en volver a vernos para disfrutar de los tragos pendientes esta vez en una casa… las sonrisas vienen y van, intercambiamos números y nos despedimos con más ganas que al iniciar la noche...
    337 Posted by Yaha&Fher
  • Las burbujas de la champaña hacen cosquillas mientras pasan por mi boca y es imposible evitar esa sonrisa cómplice que tanto te encanta, hoy me dijiste que siempre busco los extremos así que vine dispuesta a comprobar tu afirmación, y aproveché para lucir ese vestido inocente y no tan inocente que te encanta… Estamos en este bar como un par de amigos que vienen a tomarse un trago nada de tomarnos la mano, nada de besos cariñosos, unos amigos que se miran nerviosos, ansiosos y excitados… Sé que nos encanta esta cacería pese a que conoces muy bien a tu presa y vaya que hoy es uno de esos días que parece que no vamos a poder jugar mucho tiempo, mi boca se muere de ganas de probar no solo tu boca y sonrío más de la cuenta lo cual parece que aumenta más la emoción del momento… Perdidos como estábamos en estas bromas solo nuestras, en estas provocaciones donde sin querer el vestido subía más de la cuenta, y nuestros cuerpos se buscaban desesperadamente sin encontrarse una caricia, un suave desliz de tu mano en mi pierna y siento como me humedezco toda, como muerdo mis labios demasiado fuerte esperando, anhelando algo más… Mas somos brutalmente interrumpidos por este amigo inoportuno que viéndote en el bar se acerca a saludar sin imaginar que somos pareja y que este es un juego del cual no sabemos su final…. Le invitas una copa y haces las debidas presentaciones, ojo dijiste que soy una amiga, bendita señal para coquetear a mi antojo y ver cuánto resiste tu amigo antes de intentar algo más… Es un locuaz amigo que nunca se enteró de tu presente, que te recuerda del pasado y que nunca se enteró de mi existencia, esa pequeña información fue suficiente para que la estrategia cambiara…. Me levanto al baño y al volver me siento entre ellos con la excusa de que me están dejando a un lado  y que también quiero enterarme de sus aventuras juveniles mientras cruzo la pierna dejando mi pie justo entre sus piernas obvio sin querer y le sonrío inocentemente mientras les pido que continúen charlando hasta que se olviden de que yo estoy ahí, siento su pierna rozar mi pie y un choque eléctrico que me recorre la espalda, eso hace que entre en confianza y mueva el pie al ritmo de mi voz tocando sin querer todo a mi alrededor… Después de unos tragos te levantas y sin querer me empujas hacia él, situación que es demasiado bien recibida por tu contraparte lo que me hace pensar que fue más una estrategia de ustedes dos y vaya que me estoy mojando con este comportamiento… mientras estamos solos recibo unas cuantas caricias y al ver que no me opongo se acerca y me roba un beso, un ardiente beso que hace que me tiemblen un poco mis piernas, sé que debes estar cerca viéndolo todo y eso me calienta más, no puedo creer lo fácil que nos resulta intercambiar sonrisas, caricias y uno que otro beso y aunque él está más preocupado por tu regreso yo sé que eso va a tardar más de lo esperado, debes estar tan caliente como yo imaginando como tu amigo se muere de las ganas de tocarme el trasero… Esta vez soy yo la que da un paso más y le tomo de los hombros y le digo creo que tienes algo aquí y me responde donde y le paso la lengua por el borde del labio sonriendo le respondo aquí, no pierde el tiempo y me besa desenfrenadamente tocándome la espalda y deslizando su mano a mi trasero el cual sin disimulo lo aprieta hasta llegar a mi hilo el cual a estas alturas está tan mojado que debe darse cuenta que me gusta lo que está haciendo…. Pasan unos minutos donde nos dedicamos a tocarnos sin ser interrumpidos hasta que veo de reojo que estás acercándote a la mesa con esa sonrisa tan tuya que me derrite… después de unos tragos nos despedimos todos como amigos y quedamos en volver a vernos para disfrutar de los tragos pendientes esta vez en una casa… las sonrisas vienen y van, intercambiamos números y nos despedimos con más ganas que al iniciar la noche...
    Mar 27, 2016 337
  • 27 Mar 2016
    Está a punto de amanecer y por fin parece que esta historia llega a su fin, me quito los tacones y abro la puerta a la realidad, todo lo vivido esta noche se queda entre las sombras  que huyen de la luz que pronto inundará todo a su paso… Quizá no interese como surgió todo pero cuando estábamos cerca podía sentir la electricidad que emanaba de mi cuerpo y el calor que rápidamente me hacía olvidar la prudencia, la timidez y porque no decirlo hasta la decencia... y como si la presa cayera a los pies de los cazadores estaba dispuesta a tragarme mi orgullo y saciar de una vez por todas estas ganas que me devoraban por dentro… Con él no funcionaban los típicos coqueteos no se inmutaba al verme jugar con mi cabello o cuando me mordía el labio y sonreía pícaramente, mis faldas y escotes no parecían calentarlo y ese desinterés aumentaba mis ganas de probar…. Probarlo será lo más acertado… pero cuando…. Era un salida común entre varios amigos nada importante así que solo me puse unos tacones negros y una chaqueta y salí para el bar donde habíamos quedado… al llegar lo vi estaba tan sexi que me arrepentí de tomar esta salida con tanta ligereza ahí estaba yo con una fada jean y una blusa rosa, común y corriente como cualquier chica del lugar; sonreí y me acerqué al grupo, giraste y me miraste como mira el lobo a caperucita y el calor empezó a subir desde mis pies haciéndome sonrojar, y supe en ese instante que esta iba a ser una noche para recordar… Bailamos y sentía tu mano recorrer mi espalda primero tan suave como una corriente de aire pero luego tus dedos empezaron a jugar en el borde del pantalón como deseando avanzar más, un poco más…. Me miraste y sonreí y lo tomaste como un permiso para continuar, en el siguiente giro no solo acariciaste mi espalda sino que sentí como tu mano se posaba descaradamente en mi trasero, en circunstancias normales debería haberte detenido pero las ganas eran más fuertes así que no solo lo permití sino que me acerqué más a ti provocándote un poco más… Un beso casi rozando los labios, una canción pegajosa y nuestros cuerpos sudados hicieron el resto… Nos fuimos al rincón más apartado del bar y comenzaste a besarme el cuello mientras tus manos me acariciaban y sujetaban contra la pared, no quería pensar en que alguien pudiera vernos, no quería pensar simplemente así que me concentré en la electricidad que se producían nuestros cuerpos al tocarse… no entendía como podías cambiar tanto de un momento a otro pero este era un cambio que me estaba excitando demasiado, me acerqué un poco más si acaso eso era posible y mientras me mordía el labio inferior te dije que necesitaba un poco de agua por favor…. Nos fuimos a por el agua y sentía como tu mano agarraba fuertemente la mía pero no nos estábamos dirigiendo al mostrador sino a la salida, fuimos hasta el parqueadero y al llegar a tu auto sacaste una botella de agua y estaba confundida pero la emoción de este encuentro me hizo olvidar que fui yo la que pedí el agua…. Conversamos de cosas triviales y cuando me giré para volver al bar me tomaste por la espalda y me diste la vuelta tan fuertemente que dejé escapar una exclamación de placer…. Me arrinconaste entre tu auto y la pared y te tomé de la camisa y te besé, recorrí tu espalda con mis dedos mientras tú recorrías la mía hasta llegar a mi trasero donde te detuviste mientras me acercabas más y más a ti… éramos un solo cuerpo empapado en sudor, embriagado por las ganas y sumido en la oscuridad…. No sé en que estábamos pensando pero desabroché los primeros botones de tu camisa mientras subías mi falda para admirar mi ropa interior, como siempre usaba encaje, suave al tacto, no te detuviste mucho tiempo para admirarla solo el tiempo suficiente para retirar tu cinturón y aflojar tu pantalón luego tus manos acariciaron mis caderas y se acercaron peligrosamente a mi ropa interior, tus manos sabían que hacer, tomaron firmemente mi hilo y empezaron el descenso tan suavemente que me quedé inmóvil disfrutando de tu destreza, mientras subían tus manos acariciaban todo a su paso, mis piernas temblaron del placer, sentía como me mojaba y deseaba más mucho más… No sé cuándo nuestros besos se volvieron dinamita pero era claro que queríamos más, me tomaste de las caderas y sin despegarme de la pared me levantaste hasta tenerme a la altura de tus… malas intenciones…. Me penetraste fuertemente sin titubeos, no había tiempo para temores o desencantos solamente éramos dos cuerpos deseando sentirse, conocerse, explorarse y reconocerse…. Sentía tu pecho contra el mío mientras el compás de nuestros cuerpos me hacía gemir de placer, no estaba pensando, el mundo dejó de importar sólo quería sujetarme a ti besar ese cuello sentirlo todo…. El sudor, la pasión, nuestros cuerpos se fundieron contra esa pared y mis gemidos fueron ahogados por tus besos mientras sentía como si mi cuerpo explotara de gozo….
    224 Posted by Yaha&Fher
  • Está a punto de amanecer y por fin parece que esta historia llega a su fin, me quito los tacones y abro la puerta a la realidad, todo lo vivido esta noche se queda entre las sombras  que huyen de la luz que pronto inundará todo a su paso… Quizá no interese como surgió todo pero cuando estábamos cerca podía sentir la electricidad que emanaba de mi cuerpo y el calor que rápidamente me hacía olvidar la prudencia, la timidez y porque no decirlo hasta la decencia... y como si la presa cayera a los pies de los cazadores estaba dispuesta a tragarme mi orgullo y saciar de una vez por todas estas ganas que me devoraban por dentro… Con él no funcionaban los típicos coqueteos no se inmutaba al verme jugar con mi cabello o cuando me mordía el labio y sonreía pícaramente, mis faldas y escotes no parecían calentarlo y ese desinterés aumentaba mis ganas de probar…. Probarlo será lo más acertado… pero cuando…. Era un salida común entre varios amigos nada importante así que solo me puse unos tacones negros y una chaqueta y salí para el bar donde habíamos quedado… al llegar lo vi estaba tan sexi que me arrepentí de tomar esta salida con tanta ligereza ahí estaba yo con una fada jean y una blusa rosa, común y corriente como cualquier chica del lugar; sonreí y me acerqué al grupo, giraste y me miraste como mira el lobo a caperucita y el calor empezó a subir desde mis pies haciéndome sonrojar, y supe en ese instante que esta iba a ser una noche para recordar… Bailamos y sentía tu mano recorrer mi espalda primero tan suave como una corriente de aire pero luego tus dedos empezaron a jugar en el borde del pantalón como deseando avanzar más, un poco más…. Me miraste y sonreí y lo tomaste como un permiso para continuar, en el siguiente giro no solo acariciaste mi espalda sino que sentí como tu mano se posaba descaradamente en mi trasero, en circunstancias normales debería haberte detenido pero las ganas eran más fuertes así que no solo lo permití sino que me acerqué más a ti provocándote un poco más… Un beso casi rozando los labios, una canción pegajosa y nuestros cuerpos sudados hicieron el resto… Nos fuimos al rincón más apartado del bar y comenzaste a besarme el cuello mientras tus manos me acariciaban y sujetaban contra la pared, no quería pensar en que alguien pudiera vernos, no quería pensar simplemente así que me concentré en la electricidad que se producían nuestros cuerpos al tocarse… no entendía como podías cambiar tanto de un momento a otro pero este era un cambio que me estaba excitando demasiado, me acerqué un poco más si acaso eso era posible y mientras me mordía el labio inferior te dije que necesitaba un poco de agua por favor…. Nos fuimos a por el agua y sentía como tu mano agarraba fuertemente la mía pero no nos estábamos dirigiendo al mostrador sino a la salida, fuimos hasta el parqueadero y al llegar a tu auto sacaste una botella de agua y estaba confundida pero la emoción de este encuentro me hizo olvidar que fui yo la que pedí el agua…. Conversamos de cosas triviales y cuando me giré para volver al bar me tomaste por la espalda y me diste la vuelta tan fuertemente que dejé escapar una exclamación de placer…. Me arrinconaste entre tu auto y la pared y te tomé de la camisa y te besé, recorrí tu espalda con mis dedos mientras tú recorrías la mía hasta llegar a mi trasero donde te detuviste mientras me acercabas más y más a ti… éramos un solo cuerpo empapado en sudor, embriagado por las ganas y sumido en la oscuridad…. No sé en que estábamos pensando pero desabroché los primeros botones de tu camisa mientras subías mi falda para admirar mi ropa interior, como siempre usaba encaje, suave al tacto, no te detuviste mucho tiempo para admirarla solo el tiempo suficiente para retirar tu cinturón y aflojar tu pantalón luego tus manos acariciaron mis caderas y se acercaron peligrosamente a mi ropa interior, tus manos sabían que hacer, tomaron firmemente mi hilo y empezaron el descenso tan suavemente que me quedé inmóvil disfrutando de tu destreza, mientras subían tus manos acariciaban todo a su paso, mis piernas temblaron del placer, sentía como me mojaba y deseaba más mucho más… No sé cuándo nuestros besos se volvieron dinamita pero era claro que queríamos más, me tomaste de las caderas y sin despegarme de la pared me levantaste hasta tenerme a la altura de tus… malas intenciones…. Me penetraste fuertemente sin titubeos, no había tiempo para temores o desencantos solamente éramos dos cuerpos deseando sentirse, conocerse, explorarse y reconocerse…. Sentía tu pecho contra el mío mientras el compás de nuestros cuerpos me hacía gemir de placer, no estaba pensando, el mundo dejó de importar sólo quería sujetarme a ti besar ese cuello sentirlo todo…. El sudor, la pasión, nuestros cuerpos se fundieron contra esa pared y mis gemidos fueron ahogados por tus besos mientras sentía como si mi cuerpo explotara de gozo….
    Mar 27, 2016 224
  • 05 Mar 2016
    No se trataba en entrar o no en razón más bien era una cuestión de lanzarse al vacío o seguir temblando en la orilla, y para estas alturas yo estaba con más ganas de ver el fondo profundo que este vacío traía a mi vida… No se concretaba nunca un encuentro por más intentos que se maquinaban, por más esfuerzos que ponía de caerme en ese vacio pero todo continuaba igual, yo mojándome en las noches pensando cuando podría probar todo lo que anhelaba y manteniendo la esperanza de que estas ganas serían saciadas como me lo merecía. Claro está que en mis fantasías siempre sabía que decir, que hacer, que insinuar para lograr mis objetivos; lo que nunca pude vislumbrar es que en la realidad él no conocía el libreto de mis fantasías. Cuando lo vi volví a ser la adolescente inquieta que no sabe que decir y que termina arruinando la conversación con frases sin sentidos y bromas tontas, pero ahí se mantenía él firme en su propósito de llevarme a la cama como si toda esta conversación fuera una prueba más que superar para llevarse el premio y vaya que quería que se lleve el premio… Llegamos a su casa a tomar una cerveza y conversar, claro que lo que menos deseaba es conversar solo quería que se acercara y me callara con un beso, que no se preocupe por los estereotipos o las formalidades y me desvista en la puerta de entrada si así lo deseara, pero una vez más él no sabía de mis fantasías así que tenía que esperar… seguimos conversando de cosas sin sentido hasta que mencionó que debía traer su cargador del dormitorio y por fin justo la pregunta que estaba esperando, me acompañas? Subimos como si el tiempo fuera nuestro con tanta calma que me estaba volviendo loca, sentía mi respiración agitada y sólo quería que todo terminara porque sentía que nada estaba saliendo bien. Al entrar a su habitación mientras buscaba su cargador me senté al borde de su cama y traté de mantener la conversación mientras tomaba la cerveza y francamente me armaba de valor, justo en ese momento sentía que no era el sitio donde debía estar… Pero cuando se acercó a mi oído y me preguntó esta vez ya no estás nerviosa?  Supe que era mi momento de actuar así que le pedí el baño y le dije antes de entrar que espero demostrarle que ya no estaba nerviosa Al entrar me saqué toda la ropa y me puse un baby doll negro de seda con un hilo negro y encerrando en el baño a mi conciencia salí con cara de inocencia… Creo que nunca he vuelto a mirar un rostro de asombro como ese, pero no era momento de preocuparse por ello, me acerqué al borde de la cama donde él me esperaba y di una vuelta como mostrando un vestido nuevo y solo dije espero que esto sea suficiente para probar que no estoy nerviosa… Me tomó por las caderas y me tiró en la cama con tanta fuerza que me olvidé que había sido yo la que provoqué esto, me besaba el cuello mientras sus manos recorrían mi cuerpo llegando a la parte que más le gustaba mi trasero; yo no sabía que hacer estaba totalmente excitada y asustada me sentía dominada por ese cuerpo que reclamaba el mío, por esas manos que más que desnudarme estaban devorando todo mi cuerpo, por esa boca que exploraba mi piel y esos ojos que ardían de deseo y furia por demostrar que podría complacerme… De repente se detiene completamente y siento que no puedo respirar, pero enseguida siento esas manos que me giran como si no pesara nada y me pone en cuatro y sin ningún aviso me penetra con tanta fuerza que dejo escapar un gemido que no parece importarle para nada, continúa sin detenerse mientras yo me olvido de todo y me mezclo entre el placer y el temor que me inspira esa versión de él… Me gira nuevamente tumbándome boca arriba en la cama, toma mis piernas y las sujeta las dos en su hombro izquierdo y mientras vuelvo a ser penetrada juega con mi clítoris sin detenerse siquiera ante mi expresión…. Solo siento lo que él quiere que sienta, no sé si decirle que pare o continúe, no sé si es placer o dolor, no sé cuánto tiempo ha pasado pero estoy a punto de tener un orgasmo y al verme retorcerme y gemir de placer intensifica las caricias a mi clitoris haciendome gritar de placer… no creo ser capaz de más pero él no ha terminado conmigo así que me toma de las caderas y las levanta y continúa penetrándome hasta que se viene dentro de mi dejandome casi sin aliento... Se tumba a mi lado y solo me dice: realmente eres una asesina… no sé si sonreir o devolver el cumplido así que me levanto y me dirijo al baño… me visto rápidamente y trato de reponerme y reponer el maquillaje perdido en la batalla… cuando salgo le encuentro acostado y se sorprende tanto de verme lista para irme que me avergüenzo un poco pero no tarda en vestirse para dejarme en mi casa. Nos despedimos como si nada hubiera pasado casi como si no nos hubiéramos conocido… antes de irse le dirijo una sonrisa inocente y me dice chao asesina...
    225 Posted by Yaha&Fher
  • No se trataba en entrar o no en razón más bien era una cuestión de lanzarse al vacío o seguir temblando en la orilla, y para estas alturas yo estaba con más ganas de ver el fondo profundo que este vacío traía a mi vida… No se concretaba nunca un encuentro por más intentos que se maquinaban, por más esfuerzos que ponía de caerme en ese vacio pero todo continuaba igual, yo mojándome en las noches pensando cuando podría probar todo lo que anhelaba y manteniendo la esperanza de que estas ganas serían saciadas como me lo merecía. Claro está que en mis fantasías siempre sabía que decir, que hacer, que insinuar para lograr mis objetivos; lo que nunca pude vislumbrar es que en la realidad él no conocía el libreto de mis fantasías. Cuando lo vi volví a ser la adolescente inquieta que no sabe que decir y que termina arruinando la conversación con frases sin sentidos y bromas tontas, pero ahí se mantenía él firme en su propósito de llevarme a la cama como si toda esta conversación fuera una prueba más que superar para llevarse el premio y vaya que quería que se lleve el premio… Llegamos a su casa a tomar una cerveza y conversar, claro que lo que menos deseaba es conversar solo quería que se acercara y me callara con un beso, que no se preocupe por los estereotipos o las formalidades y me desvista en la puerta de entrada si así lo deseara, pero una vez más él no sabía de mis fantasías así que tenía que esperar… seguimos conversando de cosas sin sentido hasta que mencionó que debía traer su cargador del dormitorio y por fin justo la pregunta que estaba esperando, me acompañas? Subimos como si el tiempo fuera nuestro con tanta calma que me estaba volviendo loca, sentía mi respiración agitada y sólo quería que todo terminara porque sentía que nada estaba saliendo bien. Al entrar a su habitación mientras buscaba su cargador me senté al borde de su cama y traté de mantener la conversación mientras tomaba la cerveza y francamente me armaba de valor, justo en ese momento sentía que no era el sitio donde debía estar… Pero cuando se acercó a mi oído y me preguntó esta vez ya no estás nerviosa?  Supe que era mi momento de actuar así que le pedí el baño y le dije antes de entrar que espero demostrarle que ya no estaba nerviosa Al entrar me saqué toda la ropa y me puse un baby doll negro de seda con un hilo negro y encerrando en el baño a mi conciencia salí con cara de inocencia… Creo que nunca he vuelto a mirar un rostro de asombro como ese, pero no era momento de preocuparse por ello, me acerqué al borde de la cama donde él me esperaba y di una vuelta como mostrando un vestido nuevo y solo dije espero que esto sea suficiente para probar que no estoy nerviosa… Me tomó por las caderas y me tiró en la cama con tanta fuerza que me olvidé que había sido yo la que provoqué esto, me besaba el cuello mientras sus manos recorrían mi cuerpo llegando a la parte que más le gustaba mi trasero; yo no sabía que hacer estaba totalmente excitada y asustada me sentía dominada por ese cuerpo que reclamaba el mío, por esas manos que más que desnudarme estaban devorando todo mi cuerpo, por esa boca que exploraba mi piel y esos ojos que ardían de deseo y furia por demostrar que podría complacerme… De repente se detiene completamente y siento que no puedo respirar, pero enseguida siento esas manos que me giran como si no pesara nada y me pone en cuatro y sin ningún aviso me penetra con tanta fuerza que dejo escapar un gemido que no parece importarle para nada, continúa sin detenerse mientras yo me olvido de todo y me mezclo entre el placer y el temor que me inspira esa versión de él… Me gira nuevamente tumbándome boca arriba en la cama, toma mis piernas y las sujeta las dos en su hombro izquierdo y mientras vuelvo a ser penetrada juega con mi clítoris sin detenerse siquiera ante mi expresión…. Solo siento lo que él quiere que sienta, no sé si decirle que pare o continúe, no sé si es placer o dolor, no sé cuánto tiempo ha pasado pero estoy a punto de tener un orgasmo y al verme retorcerme y gemir de placer intensifica las caricias a mi clitoris haciendome gritar de placer… no creo ser capaz de más pero él no ha terminado conmigo así que me toma de las caderas y las levanta y continúa penetrándome hasta que se viene dentro de mi dejandome casi sin aliento... Se tumba a mi lado y solo me dice: realmente eres una asesina… no sé si sonreir o devolver el cumplido así que me levanto y me dirijo al baño… me visto rápidamente y trato de reponerme y reponer el maquillaje perdido en la batalla… cuando salgo le encuentro acostado y se sorprende tanto de verme lista para irme que me avergüenzo un poco pero no tarda en vestirse para dejarme en mi casa. Nos despedimos como si nada hubiera pasado casi como si no nos hubiéramos conocido… antes de irse le dirijo una sonrisa inocente y me dice chao asesina...
    Mar 05, 2016 225
  • 05 Mar 2016
    No hay acto más profundo y hermoso que mostrarse totalmente desnuda, no es un acto reflejo, es un momento íntimo, y si las circunstancias lo permiten, delicioso. Y a pesar de estar totalmente consciente de que no hay deshonra en tal comportamiento la primera vez que me encontré totalmente desnuda frente a ese hombre no pude evitar sonrojarme y bajar la mirada, me recordé siendo niña cuando me descubrían haciendo alguna travesura, y ocultar la mirada era la forma más efectiva de encubrir mi falta de arrepentimiento…. Los nervios que no eran pocos hacían a mi piel más vulnerable a sus caricias, sentía sus dedos recorriendo mi cuerpo suavemente e instantáneamente recibía una descarga electrizante que llegaba a la parte más íntima de mi  cuerpo, y esa parte estaba empezando a humedecerse haciendo que mi respiración perdiera poco a poco su ritmo habitual. Cuando sentí que sus manos se detenían en mis senos no pude evitar estremecerme lo que parecía excitarlo más, acercó enseguida su boca y empezó a besarlos con locura mientras yo apagaba la razón y me fundía en el momento sin detenerme siquiera a meditar las consecuencias… La habitación hervía, me tenía aprisionada entre sus brazos y me llenaba de besos impidiendo que pudiera moverme, claro está en ese instante no hubiera dado ni un solo paso así la casa se estuviera incendiando. Sin previo aviso me recostó en la cama y con los ojos me devoró enterita mientras se acercaba sin prisas a satisfacer las ganas que inundaban mi cuerpo, justo cuando sentí su piel rozar la mía no pude evitar sonreír descaradamente lo que le hizo que me tomara fuertemente de las muñecas y elevara mis manos sobre mi cabeza tomando el control de la situación y esparciendo besos húmedos sobre mi torso haciéndome retorcer de placer; difícil precisar el tiempo transcurrido pero mientras más empeño ponía en liberar mis manos de su prisión más ardientes se volvían sus besos y más húmeda y dispuesta estaba. Me miró directamente a los ojos y suavemente negó con la cabeza ante mis fallidos intentos de liberación, separó su mano derecha e introdujo su dedo índice en mi boca, el cual saboreé descaradamente, sonrió y comenzó a dibujar círculos desde mis antebrazos hasta llegar a mis senos donde se detuvo un momento hasta continuar por mi abdomen y terminar en mi clítoris; para ese entonces yo ardía en deseos de algo más que besos y caricias pero parecía que esa era mi tortura encenderme sin llegar a consumirme, jugar sin llegar al premio… Realmente sabía lo que estaba haciendo con su mano y la sensación de saberme indefensa llevó mi excitación a un punto en que me costaba respirar y solo deseaba ser penetrada. Como si leyera mi mente me soltó las muñecas y giró brevemente a buscar un preservativo sin dejar de acariciar o más bien manosear mi clítoris y mi vagina, yo estaba a un paso del paraíso o del infierno pero no me importaba ya que tal era mi deseo que parecía que todavía me estuviera sujetando las muñecas por lo que no intenté bajar mis brazos y esperé pacientemente disfrutando las caricias que estaba recibiendo. Entre besos y caricias me penetró sin titubeos ni lineamientos y fácilmente me convertí en arcilla moldeable dispuesta a que hagan lo que quieran conmigo… Sentir sus embestidas mientras gemíamos de placer era más de lo que esperaba que la noche deparara, me giró y elevó mi cadera tocando con lujuria mis nalgas tomándome con fuerza y penetrándome como si fuera nuestro último encuentro, cuando mis piernas estuvieron sobre sus hombros fue imposible reprimir el orgasmo que sacudió todo mi cuerpo y pareciera que le sucedía lo mismo porque instantes después estaba sobre mí jadeante… Nunca he sido buena para los after party así que inventé rápidamente una excusa para ir al baño dejando en el aire todo lo que se pudo pero no se dijo…
    346 Posted by Yaha&Fher
  • No hay acto más profundo y hermoso que mostrarse totalmente desnuda, no es un acto reflejo, es un momento íntimo, y si las circunstancias lo permiten, delicioso. Y a pesar de estar totalmente consciente de que no hay deshonra en tal comportamiento la primera vez que me encontré totalmente desnuda frente a ese hombre no pude evitar sonrojarme y bajar la mirada, me recordé siendo niña cuando me descubrían haciendo alguna travesura, y ocultar la mirada era la forma más efectiva de encubrir mi falta de arrepentimiento…. Los nervios que no eran pocos hacían a mi piel más vulnerable a sus caricias, sentía sus dedos recorriendo mi cuerpo suavemente e instantáneamente recibía una descarga electrizante que llegaba a la parte más íntima de mi  cuerpo, y esa parte estaba empezando a humedecerse haciendo que mi respiración perdiera poco a poco su ritmo habitual. Cuando sentí que sus manos se detenían en mis senos no pude evitar estremecerme lo que parecía excitarlo más, acercó enseguida su boca y empezó a besarlos con locura mientras yo apagaba la razón y me fundía en el momento sin detenerme siquiera a meditar las consecuencias… La habitación hervía, me tenía aprisionada entre sus brazos y me llenaba de besos impidiendo que pudiera moverme, claro está en ese instante no hubiera dado ni un solo paso así la casa se estuviera incendiando. Sin previo aviso me recostó en la cama y con los ojos me devoró enterita mientras se acercaba sin prisas a satisfacer las ganas que inundaban mi cuerpo, justo cuando sentí su piel rozar la mía no pude evitar sonreír descaradamente lo que le hizo que me tomara fuertemente de las muñecas y elevara mis manos sobre mi cabeza tomando el control de la situación y esparciendo besos húmedos sobre mi torso haciéndome retorcer de placer; difícil precisar el tiempo transcurrido pero mientras más empeño ponía en liberar mis manos de su prisión más ardientes se volvían sus besos y más húmeda y dispuesta estaba. Me miró directamente a los ojos y suavemente negó con la cabeza ante mis fallidos intentos de liberación, separó su mano derecha e introdujo su dedo índice en mi boca, el cual saboreé descaradamente, sonrió y comenzó a dibujar círculos desde mis antebrazos hasta llegar a mis senos donde se detuvo un momento hasta continuar por mi abdomen y terminar en mi clítoris; para ese entonces yo ardía en deseos de algo más que besos y caricias pero parecía que esa era mi tortura encenderme sin llegar a consumirme, jugar sin llegar al premio… Realmente sabía lo que estaba haciendo con su mano y la sensación de saberme indefensa llevó mi excitación a un punto en que me costaba respirar y solo deseaba ser penetrada. Como si leyera mi mente me soltó las muñecas y giró brevemente a buscar un preservativo sin dejar de acariciar o más bien manosear mi clítoris y mi vagina, yo estaba a un paso del paraíso o del infierno pero no me importaba ya que tal era mi deseo que parecía que todavía me estuviera sujetando las muñecas por lo que no intenté bajar mis brazos y esperé pacientemente disfrutando las caricias que estaba recibiendo. Entre besos y caricias me penetró sin titubeos ni lineamientos y fácilmente me convertí en arcilla moldeable dispuesta a que hagan lo que quieran conmigo… Sentir sus embestidas mientras gemíamos de placer era más de lo que esperaba que la noche deparara, me giró y elevó mi cadera tocando con lujuria mis nalgas tomándome con fuerza y penetrándome como si fuera nuestro último encuentro, cuando mis piernas estuvieron sobre sus hombros fue imposible reprimir el orgasmo que sacudió todo mi cuerpo y pareciera que le sucedía lo mismo porque instantes después estaba sobre mí jadeante… Nunca he sido buena para los after party así que inventé rápidamente una excusa para ir al baño dejando en el aire todo lo que se pudo pero no se dijo…
    Mar 05, 2016 346
  • 02 Mar 2016
    Las mujeres solemos tener un mundo muy amplio de fantasías sexuales, pero hemos sido educadas con más limitaciones y represiones sexuales que los varones. Hasta hace unos años, el contenido de esas "escenas" era más bien romántico y poco trasgresor. Pero algunas cosas están cambiando. La psicóloga y sexóloga Andrea Gómez analiza el tema. Las fantasías, según Sigmund Freud, son, ante todo, sueños diurnos, escenas, episodios, novelas, ficciones que las personas forjan y se narran a sí mismas en estado de vigilia (despiertos). Son imágenes mentales que pueden contener una escena completa o sólo recortes o imágenes aisladas, y en general desarrollan y visualizan deseos no siempre insatisfechos. Y/o recrean situaciones estimulantes y placenteras que la persona no desearía realizar en la realidad: son fantasías y allí concentran todo su "poder". Las fantasías son, tanto para los varones como para las mujeres, producciones del psiquismo, de la mente humana, que nos permiten jugar y explorar dentro de nuestras almas y entregarnos a placeres y deseos que en la realidad nos resultarían prohibidos y hasta bochornosos. El sujeto que crea dicha fantasía siempre forma parte de la misma: ya sea como participante o como espectador. Las personas se permiten, a través de sus fantasías, imaginar, crear y participar de situaciones que probablemente jamás concretarían en la realidad, en general por culpa o vergüenza.  La actividad sexual propiamente dicha nace y se desarrolla en las fantasías. Las adolescentes tienen fantasías sexuales sobre la primera relación sexual, el primer beso, un encuentro deseado, escenas privadas y excitantes que van trazando el camino para el desarrollo de la identidad y de la actividad sexual futura. Las mujeres suelen tener un mundo muy amplio de fantasías sexuales. Pero hemos sido educadas con más limitaciones y represiones sexuales que los varones. Su actividad sexual se desarrolla en gran parte en la fantasía y su contenido es más romántico que erótico-sexual. Los varones expresan sus impulsos y deseos sexuales con mayores libertades y permisos. Es más, socialmente se los invita a fantasear y desarrollar sus fantasías sexuales como garantía de machismo y hombría. Las mujeres, en cambio, son educadas para enamorarse y recién allí, en ese estado ideal, tendrán permiso para el sexo y/o para fantasear con el ser amado. Pero en la fantasía vale todo y las mujeres se están animando a enriquecer su vida sexual. A medida que se despojan de prejuicios y mandatos sociales y culturales, se permiten explorar en su interior creando escenas y situaciones sumamente excitantes que enriquecen y amplían sus posibilidades de dar y recibir placer sexual. Cuando este camino está permitido, se facilita su desarrollo y se descubren muchas veces zonas desconocidas en la mente humana. No hay que asustarse: son sólo fantasías. Pueden ser privadas o compartidas con la pareja. Y cabe aclarar que en lo que respecta a la sexualidad humana y adulta, todo está permitido, en tanto no exista coerción, ni abuso, ni maltrato a personas, tanto menores de edad como a otros adultos que no deseen compartir dicha práctica sexual o fantasía.  Algunas fantasías sexuales femeninas:   Menage a trois. Relaciones sexuales en las que participan tres personas del mismo o diferente sexo. Relaciones sexuales con una mujer. Son muy frecuentes y no determinan que quien fantasea tenga una identidad sexual de tipo homosexual. científicamente se ha comprobado que la naturaleza sexual de la mayoría de las mujeres son bisexuales, sólo que la sociedad se ha encargado de estigmatizarlo. Escenas de seducción en la que ella se siente observada y deseada por otros/as.   Voyeurismo. Mirar, observar a otros/as manteniendo relaciones sexuales. Fantasía de violación sexual. Esta fantasía confirma a la mujer en un rol pasivo tan fomentado por la cultura falo céntrica y no significa de ninguna manera que lo desee en la realidad. La fantasía está bajo su control y no es peligrosa. En cambio, un hecho real de estas características no tendría nada de placentero ni excitante, por el contario, sería absolutamente traumático, violento y degradante.   El uso de lencería erótica, el cambio de roles en la pareja, jugar interpretando personajes reales o fantaseados, la estimulación de todos los sentidos a través de sabores, sonidos, olores, imágenes visuales y sensaciones corporales, la estimulación y descubrimiento de zonas erógenas en el cuerpo, desencadenan y enriquecen las fantasías sexuales y por lo tanto la vida sexual de las personas.   Las fantasías son deseos que tanto hombres como mujeres tenemos, no debemos cohibirnos en decir lo que deseamos, al contrario debemos disfrutarlas, ya que sólo tenemos una vida, y que mejor que disfrutarla haciendo todo lo que nos gusta...! Un consejo de Instinto Swinger...  
    1340 Posted by Lascivia by Jenny
  • Las mujeres solemos tener un mundo muy amplio de fantasías sexuales, pero hemos sido educadas con más limitaciones y represiones sexuales que los varones. Hasta hace unos años, el contenido de esas "escenas" era más bien romántico y poco trasgresor. Pero algunas cosas están cambiando. La psicóloga y sexóloga Andrea Gómez analiza el tema. Las fantasías, según Sigmund Freud, son, ante todo, sueños diurnos, escenas, episodios, novelas, ficciones que las personas forjan y se narran a sí mismas en estado de vigilia (despiertos). Son imágenes mentales que pueden contener una escena completa o sólo recortes o imágenes aisladas, y en general desarrollan y visualizan deseos no siempre insatisfechos. Y/o recrean situaciones estimulantes y placenteras que la persona no desearía realizar en la realidad: son fantasías y allí concentran todo su "poder". Las fantasías son, tanto para los varones como para las mujeres, producciones del psiquismo, de la mente humana, que nos permiten jugar y explorar dentro de nuestras almas y entregarnos a placeres y deseos que en la realidad nos resultarían prohibidos y hasta bochornosos. El sujeto que crea dicha fantasía siempre forma parte de la misma: ya sea como participante o como espectador. Las personas se permiten, a través de sus fantasías, imaginar, crear y participar de situaciones que probablemente jamás concretarían en la realidad, en general por culpa o vergüenza.  La actividad sexual propiamente dicha nace y se desarrolla en las fantasías. Las adolescentes tienen fantasías sexuales sobre la primera relación sexual, el primer beso, un encuentro deseado, escenas privadas y excitantes que van trazando el camino para el desarrollo de la identidad y de la actividad sexual futura. Las mujeres suelen tener un mundo muy amplio de fantasías sexuales. Pero hemos sido educadas con más limitaciones y represiones sexuales que los varones. Su actividad sexual se desarrolla en gran parte en la fantasía y su contenido es más romántico que erótico-sexual. Los varones expresan sus impulsos y deseos sexuales con mayores libertades y permisos. Es más, socialmente se los invita a fantasear y desarrollar sus fantasías sexuales como garantía de machismo y hombría. Las mujeres, en cambio, son educadas para enamorarse y recién allí, en ese estado ideal, tendrán permiso para el sexo y/o para fantasear con el ser amado. Pero en la fantasía vale todo y las mujeres se están animando a enriquecer su vida sexual. A medida que se despojan de prejuicios y mandatos sociales y culturales, se permiten explorar en su interior creando escenas y situaciones sumamente excitantes que enriquecen y amplían sus posibilidades de dar y recibir placer sexual. Cuando este camino está permitido, se facilita su desarrollo y se descubren muchas veces zonas desconocidas en la mente humana. No hay que asustarse: son sólo fantasías. Pueden ser privadas o compartidas con la pareja. Y cabe aclarar que en lo que respecta a la sexualidad humana y adulta, todo está permitido, en tanto no exista coerción, ni abuso, ni maltrato a personas, tanto menores de edad como a otros adultos que no deseen compartir dicha práctica sexual o fantasía.  Algunas fantasías sexuales femeninas:   Menage a trois. Relaciones sexuales en las que participan tres personas del mismo o diferente sexo. Relaciones sexuales con una mujer. Son muy frecuentes y no determinan que quien fantasea tenga una identidad sexual de tipo homosexual. científicamente se ha comprobado que la naturaleza sexual de la mayoría de las mujeres son bisexuales, sólo que la sociedad se ha encargado de estigmatizarlo. Escenas de seducción en la que ella se siente observada y deseada por otros/as.   Voyeurismo. Mirar, observar a otros/as manteniendo relaciones sexuales. Fantasía de violación sexual. Esta fantasía confirma a la mujer en un rol pasivo tan fomentado por la cultura falo céntrica y no significa de ninguna manera que lo desee en la realidad. La fantasía está bajo su control y no es peligrosa. En cambio, un hecho real de estas características no tendría nada de placentero ni excitante, por el contario, sería absolutamente traumático, violento y degradante.   El uso de lencería erótica, el cambio de roles en la pareja, jugar interpretando personajes reales o fantaseados, la estimulación de todos los sentidos a través de sabores, sonidos, olores, imágenes visuales y sensaciones corporales, la estimulación y descubrimiento de zonas erógenas en el cuerpo, desencadenan y enriquecen las fantasías sexuales y por lo tanto la vida sexual de las personas.   Las fantasías son deseos que tanto hombres como mujeres tenemos, no debemos cohibirnos en decir lo que deseamos, al contrario debemos disfrutarlas, ya que sólo tenemos una vida, y que mejor que disfrutarla haciendo todo lo que nos gusta...! Un consejo de Instinto Swinger...  
    Mar 02, 2016 1340
  • 05 Feb 2016
    Ella se disponía a retirarse molesta por aquel hecho y solo le dije "te puedes ir..." cuando se acercó a la puerta la tome fuertemente por el cabello y llevándola contra la pared le dije "... cuando yo te lo ordene" y la arroje al suelo, ella en ese momento aturdida y desconcertada solo agacho la cabeza, era la primera vez que la trataba así y le gustaba y aterraba al mismo tiempo... Ella estaba vestida como una niña de colegio con una falda plisada y una blusa blanca escotada que dejaba apreciar su brasier, le dije "desde ahora no pienso aceptar más reclamos" ella solo asintió con la cabeza, le ordené que se acerque a mi, ella intentó ponerse de pie y le ordene que lo haga en cuatro y ella obedeció, se veía como una perrita obediente y eso le dije "desde hoy serás mi perra obediente", noté en su rostro una expresión de asombro y molesto le pregunte si había algún problema y ella solo negó con la cabeza, entonces le dije que se acerque mientras sacaba una cuerda del velador, después la tome fuertemente del cabello y le ordene desnudarse lentamente y ella empezó por la blusa y el brasier que dejaban al descubierto esos hermosos pechos redondos cuando iba a quitarse la falda le ordené que se la deje, sin soltarla del cabello la subí a mi cama, lleve su cara contra la almohada y ella se quedo así mientras yo ataba sus manos detrás de su espalda y acariciaba su hermoso trasero por encima de la falda, una vez que terminé de atar sus manos y brazos saque dos cuerdas más, una para cada pierna de modo que quedó completamente a mi merced sin poder moverse, levante su falda y ella llevaba una linda tanga blanca que marcaba ese hermoso trasero, el verla indefensa me excitaba tanto, apenas y movi un poco la tanga y lleve mi lengua a su cola para mojarla lo suficiente... "Recuerdas que dijiste que no me dejarías sodomisarte" le dije y sentí todo su cuerpo estremecerse, entonces lleve mi pene que estaba desde hace mucho deseando entrar en su pequeño agujero hacia su trasero, ella me pedía que no lo haga entonces le di una fuerte nalgada y le ordene que se calle, solo la escuche gemir del dolor de la nalgada "haré contigo lo que yo desee ¿entendido?" ella asintió con la cabeza, estaba fuera de si todo eso la aterraba pero sentía placer en ello, no le di más tiempo a nada y la penetre por la cola ella gritó y mordió la almohada mientras yo la penetraba una y otra vez.......
    571 Posted by Atleta swinger
  • Ella se disponía a retirarse molesta por aquel hecho y solo le dije "te puedes ir..." cuando se acercó a la puerta la tome fuertemente por el cabello y llevándola contra la pared le dije "... cuando yo te lo ordene" y la arroje al suelo, ella en ese momento aturdida y desconcertada solo agacho la cabeza, era la primera vez que la trataba así y le gustaba y aterraba al mismo tiempo... Ella estaba vestida como una niña de colegio con una falda plisada y una blusa blanca escotada que dejaba apreciar su brasier, le dije "desde ahora no pienso aceptar más reclamos" ella solo asintió con la cabeza, le ordené que se acerque a mi, ella intentó ponerse de pie y le ordene que lo haga en cuatro y ella obedeció, se veía como una perrita obediente y eso le dije "desde hoy serás mi perra obediente", noté en su rostro una expresión de asombro y molesto le pregunte si había algún problema y ella solo negó con la cabeza, entonces le dije que se acerque mientras sacaba una cuerda del velador, después la tome fuertemente del cabello y le ordene desnudarse lentamente y ella empezó por la blusa y el brasier que dejaban al descubierto esos hermosos pechos redondos cuando iba a quitarse la falda le ordené que se la deje, sin soltarla del cabello la subí a mi cama, lleve su cara contra la almohada y ella se quedo así mientras yo ataba sus manos detrás de su espalda y acariciaba su hermoso trasero por encima de la falda, una vez que terminé de atar sus manos y brazos saque dos cuerdas más, una para cada pierna de modo que quedó completamente a mi merced sin poder moverse, levante su falda y ella llevaba una linda tanga blanca que marcaba ese hermoso trasero, el verla indefensa me excitaba tanto, apenas y movi un poco la tanga y lleve mi lengua a su cola para mojarla lo suficiente... "Recuerdas que dijiste que no me dejarías sodomisarte" le dije y sentí todo su cuerpo estremecerse, entonces lleve mi pene que estaba desde hace mucho deseando entrar en su pequeño agujero hacia su trasero, ella me pedía que no lo haga entonces le di una fuerte nalgada y le ordene que se calle, solo la escuche gemir del dolor de la nalgada "haré contigo lo que yo desee ¿entendido?" ella asintió con la cabeza, estaba fuera de si todo eso la aterraba pero sentía placer en ello, no le di más tiempo a nada y la penetre por la cola ella gritó y mordió la almohada mientras yo la penetraba una y otra vez.......
    Feb 05, 2016 571
  • 27 May 2015
        Por: Nina  ¿Que si a las mujeres nos gusta el sexo anal?    Bueno, hay dos mil tabúes alrededor de éste, y al inicio hay temor, duda; más tarde viene el dolor; pero después es el placer más intenso que mujer alguna haya experimentado. Luego sucede como en el vaginal: uno va buscando sus propias formas para llegar al placer a través de esta práctica, con diversas posiciones, diversos juegos y maneras distintas de complacerse y complacer al otro. Y la respuesta es sí, pero depende cómo y con quién.  A mí en lo personal me fascina, me hace sentir salvaje y despierta en mí un lado verdaderamente kinky que en el coito tradicional ni siquiera asoma. Creo que pasa igual con todas las mujeres a las que nos gusta. Somos en cierta manera un poco más libres sexualmente hablando.    Despierta cierta contradicción femenina entre el sometimiento, la fragilidad, pero también el lado salvaje inherente a toda mujer. Claro, como todas mis congéneres que pueden identificarse en este espacio, he tenido experiencias desastrosas, pero también otras dignas de un premio a la mejor entrada por la puerta de atrás . Yo puedo decir que uno de mis orgasmos más intensos, lo he tenido a través del sexo anal, montada sobre el mientras mi clítoris rozaba su pubis y él tocaba a mi vagina. Esto no significa que aquellas mujeres que no lo tengan, no lo hayan tenido o no lo piensen tener nunca, no sean dueñas de una vida sexual placentera y feliz. Y son muy respetables las razones de cada uno y una para hacerlo o no. Pero cruzar esa barrera sicológica y física que va del sexo vaginal al anal (con apenas una delgada membrana de diferencia), es ya un gran salto en la vida sexual de una pareja.  Conforme más se lleva a la cama el sexo anal o griego (tengo que visitar Grecia un día de estos para comprobar el por qué de la fama), lo "sucio" de esta práctica tan vilipendiada va desapareciendo. Y a los hombres les encanta, claro está. Ni para qué dudarlo, sólo basta que lo prueben una vez para no quitarlo de su cabeza jamás. Ya se sabe que el esfínter estrecho y las cerraduras pequeñas son las predilectas de los varones. A ellos les encantará que a su chica le guste experimentar con estas diferentes formas de placer. Pero hay que hacerlo siempre porque se quiere y nunca por obligación.    Blanca, mi amiga cuya vida sexual es todo menos nívea, es una gran adicta a éste. Y me ha confesado que hoy prefiere el sexo anal al vaginal (cuando de tener sensaciones intensas se trata), y que sólo le gusta éste último para proveerse de un orgasmo más bien clitoridiano y para lubricarse un poco. Pero lo suyo, lo suyo, lo suyo... Su ciudad favorita es, definitivamente, Detroit.     Si de intensidad y wild sex se trata, ella siempre preferirá el sexo griego. En cambio, tengo otras amigas (la mayoría) que ni por error lo harían o han tenido experiencias realmente traumáticas con éste. Una tuvo que ir al terapeuta para quitar de su memoria el recuerdo de la única vez que sucedió. Miles de pesos le costó olvidar el numerito hasta que por lo ardiente de sus pláticas para el encargado de su salud mental, me imagino yo, terminó teniendo una relación amorosa y totalmente antiética con él. Tal vez él, tan acomedido, quiso quitarle el mal sabor de boca a la pobre de Constanza. Pero bueno, ésa es otra historia. Recientemente me enteré de que en Estados Unidos hay una moda entre los jóvenes que hoy utilizan unas pulseras de goma de colores (como las que se usaban en los años 80) para hacerle saber a los chicos, en una fiesta por ejemplo, cuál es el tipo de práctica sexual que prefieren. Les llaman "sex bracelets": azul (oral), blanco (beso francés), verde (cunnilingus), rojo (sin preservativo), fluorescente (sexo con juguetes), negra (sexo completo) y morado (anal). Así que si ven a una mujer con decenas de pulseritas de gel multicolores, no es que se haya quedado atrapada en los 80, sino que vaya por Dios, le gusta de todo. Y yo pensaré en comprarme muchas moradas. El caso es que siempre he pensado que las mujeres que han tenido malas experiencias con el sexo griego, es más bien porque lo han tenido con hombres poco conocedores y poseedores de poco tacto, que sumado al nerviosismo femenino y a la poca excitación, pueden hacer del sexo anal una experiencia verdaderamente terrorífica.  Ahí es donde entran todas las recomendaciones posibles. Porque sí, el sexo anal es placentero, provoca orgasmos todavía más intensos que los vaginales y además si se practica con seguridad y limpieza puede llegar a ser el favorito. Sólo que en el sexo anal, como en todo, hay que comenzar a caminar, antes de correr para que después no haya quien te aguante el paso porque, contrario a lo que pudiera pensarse, la experiencia anal no es tan dolorosa, si se practica correctamente.    Puedo decir también que si alguien ha tenido una mala experiencia alguna vez con el sexo griego, no quiere decir que siempre vaya a ser así. Tal vez influyeron muchas cosas: el momento, la excitación, el tiempo, el deseo o la falta de confianza. Por eso, insto a las mujeres del mundo a que no repriman ese deseo y prueben nuevamente o lo prueben por primera vez. A ellos les encantará, pero créanme, a ustedes mujeres más. Se trata de gozarlo y no de sufrirlo. Claro está, no es una práctica casual y hay que conocer perfectamente ala pareja para llevarla a cabo y lograr placer sin límites.    Recomendaciones para tener en cuenta: La seguridad es lo principal. El sexo anal deberá ser siempre con preservativo, debido a que el intercambio de fluidos también existe y es más posible que puedan ocurrir desgarres y pequeños sangrados que puedan contagiar de Enfermedades de Transmisión Sexual y sobre todo de VIH. Aunque con una pareja estable, y previos exámenes de salud, el sexo anal sin preservativo es siempre delicioso.    La estimulación es básica también. Una mujer nerviosa, poco excitada, en una situación de estrés, cerrará su esfínter al grado de que ni el aire pueda acceder a sus más oscuros secretos. Por eso hay hombres que son amantes de practicar el "rimming", "anilingus" o estimulación oral-anal (para llevar a cabo esta práctica hay que tener suma limpieza previa y usar una barrera de látex). También, la ayuda de los dedos en esta práctica será fundamental. Para ello puedes utilizar un dedal de látex y con suficiente lubricante en él comenzar a tocar la zona para que el esfínter muscular no ofrezca resistencia y se relaje.    Como es una zona con muchas terminales nerviosas el mínimo contacto dará sensaciones diferentes a la mujer, pero a diferencia de la vagina, esta zona no se lubrica por sí misma, por eso hay que utilizar suficiente lubricante (en las sex shops venden muchos que son especial para el sexo griego: más espesos y de mayor duración). La penetración deberá ser lenta al inicio, después de una suficiente estimulación anal y también vaginal y en un momento de alta excitación. Ella estará lista para eso, sin embargo, no esperamos que nos preguntes: Querida, te molestaría si... No, hay que comenzar a tocar y de acuerdo con las reacciones de ella, entonces sabrás si puede quererlo o no.  Suave y lento al inicio es la clave. Es en esta parte donde viene el primer dolor para ella, sin embargo, cuando el esfínter se dilata, al cabo de unos segundos, el dolor desaparece para dar lugar al placer y a las nuevas sensaciones. Si es muy doloroso para ella, entonces habrá que retirarse, lubricar o erotizar más. Si comienza a ser placentero (siempre estará acompañado de una pequeña dosis de dolor) entonces tal vez podrías comenzar a incrementar el ritmo y la rapidez. Y entonces pueden innovar con cuantas posiciones sexuales les apetezca. Una vez que se ha dilatado, todo será más fácil y menos doloroso. Incluso el sexo anal salvaje puede llegar a ser realmente excitante para una chica a quien de inicio le parecía doloroso. Pero esta pauta la dará ella. Es correcto que por ahí él pregunte si ella está bien, preguntándole de manera sexy y erótica, si lo que hace le gusta.  Otro punto importante es que nunca debe penetrarse la vagina luego del ano, debido a que puede haber riesgo de contaminar la vagina con flora bacteriana proveniente del recto. En este caso es mejor cambiar el preservativo o lavar el pene. Como en todo, también puede haber pequeños accidentes en esta práctica, y son muy comunes. Que ninguno de los dos se avergüence. Ya que esto está hecho para dejar salir y no para dejar entrar, por eso es natural, pero para evitarlo en la medida de lo posible lo mejor es hacerse un enema anal unas dos horas antes o lavar el área con agua caliente y un poco de jabón no irritante antes de iniciar el coito, esto porque además el agua tibia puede ayudar a que la zona se relaje. Sin embargo, con buena limpieza, seguridad y precaución el sexo anal puede ser una de las mejores experiencias para ella y una fantasía realmente húmeda y cumplida para él. Para mí es como una analogía con los actores de teatro o los músicos: tienes nervios y un poco de temor antes de salir a escena así lo hayas hecho cien veces, y siempre será doloroso al inicio, pero una vez que estás sobre las tablas lo disfrutas con enorme placer, no quieres salirte nunca de allí y quieres repetir una y otra y otra vez. Y a ustedes chicas: ¿les gusta el sexo anal? ¿Les crea conflicto? ¿Qué recomendaciones harían a los hombres para el juego previo? Y chicos: ¿Qué consejos le darían a otros hombres para practicarlo mejor?    
    16253 Posted by Jenny & Leo
  •     Por: Nina  ¿Que si a las mujeres nos gusta el sexo anal?    Bueno, hay dos mil tabúes alrededor de éste, y al inicio hay temor, duda; más tarde viene el dolor; pero después es el placer más intenso que mujer alguna haya experimentado. Luego sucede como en el vaginal: uno va buscando sus propias formas para llegar al placer a través de esta práctica, con diversas posiciones, diversos juegos y maneras distintas de complacerse y complacer al otro. Y la respuesta es sí, pero depende cómo y con quién.  A mí en lo personal me fascina, me hace sentir salvaje y despierta en mí un lado verdaderamente kinky que en el coito tradicional ni siquiera asoma. Creo que pasa igual con todas las mujeres a las que nos gusta. Somos en cierta manera un poco más libres sexualmente hablando.    Despierta cierta contradicción femenina entre el sometimiento, la fragilidad, pero también el lado salvaje inherente a toda mujer. Claro, como todas mis congéneres que pueden identificarse en este espacio, he tenido experiencias desastrosas, pero también otras dignas de un premio a la mejor entrada por la puerta de atrás . Yo puedo decir que uno de mis orgasmos más intensos, lo he tenido a través del sexo anal, montada sobre el mientras mi clítoris rozaba su pubis y él tocaba a mi vagina. Esto no significa que aquellas mujeres que no lo tengan, no lo hayan tenido o no lo piensen tener nunca, no sean dueñas de una vida sexual placentera y feliz. Y son muy respetables las razones de cada uno y una para hacerlo o no. Pero cruzar esa barrera sicológica y física que va del sexo vaginal al anal (con apenas una delgada membrana de diferencia), es ya un gran salto en la vida sexual de una pareja.  Conforme más se lleva a la cama el sexo anal o griego (tengo que visitar Grecia un día de estos para comprobar el por qué de la fama), lo "sucio" de esta práctica tan vilipendiada va desapareciendo. Y a los hombres les encanta, claro está. Ni para qué dudarlo, sólo basta que lo prueben una vez para no quitarlo de su cabeza jamás. Ya se sabe que el esfínter estrecho y las cerraduras pequeñas son las predilectas de los varones. A ellos les encantará que a su chica le guste experimentar con estas diferentes formas de placer. Pero hay que hacerlo siempre porque se quiere y nunca por obligación.    Blanca, mi amiga cuya vida sexual es todo menos nívea, es una gran adicta a éste. Y me ha confesado que hoy prefiere el sexo anal al vaginal (cuando de tener sensaciones intensas se trata), y que sólo le gusta éste último para proveerse de un orgasmo más bien clitoridiano y para lubricarse un poco. Pero lo suyo, lo suyo, lo suyo... Su ciudad favorita es, definitivamente, Detroit.     Si de intensidad y wild sex se trata, ella siempre preferirá el sexo griego. En cambio, tengo otras amigas (la mayoría) que ni por error lo harían o han tenido experiencias realmente traumáticas con éste. Una tuvo que ir al terapeuta para quitar de su memoria el recuerdo de la única vez que sucedió. Miles de pesos le costó olvidar el numerito hasta que por lo ardiente de sus pláticas para el encargado de su salud mental, me imagino yo, terminó teniendo una relación amorosa y totalmente antiética con él. Tal vez él, tan acomedido, quiso quitarle el mal sabor de boca a la pobre de Constanza. Pero bueno, ésa es otra historia. Recientemente me enteré de que en Estados Unidos hay una moda entre los jóvenes que hoy utilizan unas pulseras de goma de colores (como las que se usaban en los años 80) para hacerle saber a los chicos, en una fiesta por ejemplo, cuál es el tipo de práctica sexual que prefieren. Les llaman "sex bracelets": azul (oral), blanco (beso francés), verde (cunnilingus), rojo (sin preservativo), fluorescente (sexo con juguetes), negra (sexo completo) y morado (anal). Así que si ven a una mujer con decenas de pulseritas de gel multicolores, no es que se haya quedado atrapada en los 80, sino que vaya por Dios, le gusta de todo. Y yo pensaré en comprarme muchas moradas. El caso es que siempre he pensado que las mujeres que han tenido malas experiencias con el sexo griego, es más bien porque lo han tenido con hombres poco conocedores y poseedores de poco tacto, que sumado al nerviosismo femenino y a la poca excitación, pueden hacer del sexo anal una experiencia verdaderamente terrorífica.  Ahí es donde entran todas las recomendaciones posibles. Porque sí, el sexo anal es placentero, provoca orgasmos todavía más intensos que los vaginales y además si se practica con seguridad y limpieza puede llegar a ser el favorito. Sólo que en el sexo anal, como en todo, hay que comenzar a caminar, antes de correr para que después no haya quien te aguante el paso porque, contrario a lo que pudiera pensarse, la experiencia anal no es tan dolorosa, si se practica correctamente.    Puedo decir también que si alguien ha tenido una mala experiencia alguna vez con el sexo griego, no quiere decir que siempre vaya a ser así. Tal vez influyeron muchas cosas: el momento, la excitación, el tiempo, el deseo o la falta de confianza. Por eso, insto a las mujeres del mundo a que no repriman ese deseo y prueben nuevamente o lo prueben por primera vez. A ellos les encantará, pero créanme, a ustedes mujeres más. Se trata de gozarlo y no de sufrirlo. Claro está, no es una práctica casual y hay que conocer perfectamente ala pareja para llevarla a cabo y lograr placer sin límites.    Recomendaciones para tener en cuenta: La seguridad es lo principal. El sexo anal deberá ser siempre con preservativo, debido a que el intercambio de fluidos también existe y es más posible que puedan ocurrir desgarres y pequeños sangrados que puedan contagiar de Enfermedades de Transmisión Sexual y sobre todo de VIH. Aunque con una pareja estable, y previos exámenes de salud, el sexo anal sin preservativo es siempre delicioso.    La estimulación es básica también. Una mujer nerviosa, poco excitada, en una situación de estrés, cerrará su esfínter al grado de que ni el aire pueda acceder a sus más oscuros secretos. Por eso hay hombres que son amantes de practicar el "rimming", "anilingus" o estimulación oral-anal (para llevar a cabo esta práctica hay que tener suma limpieza previa y usar una barrera de látex). También, la ayuda de los dedos en esta práctica será fundamental. Para ello puedes utilizar un dedal de látex y con suficiente lubricante en él comenzar a tocar la zona para que el esfínter muscular no ofrezca resistencia y se relaje.    Como es una zona con muchas terminales nerviosas el mínimo contacto dará sensaciones diferentes a la mujer, pero a diferencia de la vagina, esta zona no se lubrica por sí misma, por eso hay que utilizar suficiente lubricante (en las sex shops venden muchos que son especial para el sexo griego: más espesos y de mayor duración). La penetración deberá ser lenta al inicio, después de una suficiente estimulación anal y también vaginal y en un momento de alta excitación. Ella estará lista para eso, sin embargo, no esperamos que nos preguntes: Querida, te molestaría si... No, hay que comenzar a tocar y de acuerdo con las reacciones de ella, entonces sabrás si puede quererlo o no.  Suave y lento al inicio es la clave. Es en esta parte donde viene el primer dolor para ella, sin embargo, cuando el esfínter se dilata, al cabo de unos segundos, el dolor desaparece para dar lugar al placer y a las nuevas sensaciones. Si es muy doloroso para ella, entonces habrá que retirarse, lubricar o erotizar más. Si comienza a ser placentero (siempre estará acompañado de una pequeña dosis de dolor) entonces tal vez podrías comenzar a incrementar el ritmo y la rapidez. Y entonces pueden innovar con cuantas posiciones sexuales les apetezca. Una vez que se ha dilatado, todo será más fácil y menos doloroso. Incluso el sexo anal salvaje puede llegar a ser realmente excitante para una chica a quien de inicio le parecía doloroso. Pero esta pauta la dará ella. Es correcto que por ahí él pregunte si ella está bien, preguntándole de manera sexy y erótica, si lo que hace le gusta.  Otro punto importante es que nunca debe penetrarse la vagina luego del ano, debido a que puede haber riesgo de contaminar la vagina con flora bacteriana proveniente del recto. En este caso es mejor cambiar el preservativo o lavar el pene. Como en todo, también puede haber pequeños accidentes en esta práctica, y son muy comunes. Que ninguno de los dos se avergüence. Ya que esto está hecho para dejar salir y no para dejar entrar, por eso es natural, pero para evitarlo en la medida de lo posible lo mejor es hacerse un enema anal unas dos horas antes o lavar el área con agua caliente y un poco de jabón no irritante antes de iniciar el coito, esto porque además el agua tibia puede ayudar a que la zona se relaje. Sin embargo, con buena limpieza, seguridad y precaución el sexo anal puede ser una de las mejores experiencias para ella y una fantasía realmente húmeda y cumplida para él. Para mí es como una analogía con los actores de teatro o los músicos: tienes nervios y un poco de temor antes de salir a escena así lo hayas hecho cien veces, y siempre será doloroso al inicio, pero una vez que estás sobre las tablas lo disfrutas con enorme placer, no quieres salirte nunca de allí y quieres repetir una y otra y otra vez. Y a ustedes chicas: ¿les gusta el sexo anal? ¿Les crea conflicto? ¿Qué recomendaciones harían a los hombres para el juego previo? Y chicos: ¿Qué consejos le darían a otros hombres para practicarlo mejor?    
    May 27, 2015 16253