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Marqués de Sade 's Entries

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  • 10 Feb 2017
    CARTAS CALIENTES Ese día estaba en su cama y quiso leer un rato. En su biblioteca personal, encontró el libro que contenía las deliciosas cartas que el famoso James Joyce le enviaba a su amante. Quiso leerlas y medida que entraba en esa mezcla de deseo, erotismo y vulgaridad, se fascinó. Empezó a sentir deseos, metió su mano entre sus piernas, que se veían largas y tensas entre la pequeña falda azul floreada que llevaba puesta. Sus dedos entraron ahí, en ese pequeño espacio oscuro, y empezaron a dar deliciosas y lujuriosas caricias hasta sentir la humedad exquisita de su deseo. Pero pensó que no quería estar sola. Llamó entonces a un amigo. Este llegó sin falta, eso de despreciar un trago y una interesante compañía era algo imposible de pensar por él. Se sorprendió al verla tan sexy. Pequeña blusa blanca con tiras que le llegaba hasta el ombligo, dejando al descubierto su abdomen plano, curveado y jugoso. Pero no paraba ahí su asombro, la faldita era un paraíso. Una diminuta prenda le dejaba ver sus piernas torneadas, largas y deseosas de dejar ver el resto de su entrepierna. Lo sabía, había entrado para quedarse toda la noche. Ella le brindó unos tragos y quiso leerle las candentes cartas, lo hacía con voz baja mientras cruzaba las piernas. No llevaba pantis. En realidad, no llevaba ropa interior. Toda esta atmósfera hizo que él enloqueciera y como un toro se fuera hacia ella. La puso con fuerza contra la pared y de espaldas le sobó su verga erguida, la puso entre esas nalgas redondas y acolchonadas. Metió una mano entre las piernas de ella y sintió la humedad que no para de salir. La mujer, empezó a jadear y a mover sus caderas de manera circular. Metió luego una mano entre su blusa, sintió los pechos calientes y los pezones a punto de estallar. Así que la devolvió hacía él, le chupó con desespero las tetas mientras le seguía sobando la entrepierna. Seguían cada vez más fuertes sus jadeos, más húmeda. Hasta que explotó con un fuerte grito. Y él no paró, empezó a tocarle el culo, se agachó y se lo chupó mientras ella se tocaba su clítoris con una mano y con la otra se sobaba las tetas. Él empezó a tocarse la verga y sabía que ella estaba tan caliente que necesitaría ayuda. La dejó un momento e hizo una llamada. Mientras seguían la faena, los tragos iban y venían, ella ya estaba delirando de deseo y de embriaguez. Al rato suena el timbre, él le pide a ella que abra. Se sorprende al ver su ex amante, pero le complace, su deseo loco la hace aceptar. Lo hace pasar hacia el sillón donde está su otro amigo con la verga afuera a punto de estallar. Ella se monta en él, lo besa y le pide a su ex que se acerque. Mientras hunde una y otra vez la verga en su vagina mojada, ella estira su mano para tocar fuertemente la verga erguida y caliente de su ex. Ella jadea, jadea con desespero. Le da un par de cachetadas a su amigo así montada y enloquece. Así que su ex aprovecha, se pone de pie y comienza a acariciar con su verga las nalgas aceitadas de la hembra. Ella sigue encima de su amigo enloquecida de deseo, moviendo su pelvis de manera circular, nuevamente le da unas cachetadas a su amigo y enloquece más. Mientras su ex le da un par de nalgadas y enfurecido por la excitación, mete su verga con fuerza en el culo ya húmedo de ella. La faldita azul con flores estaba entre esas dos vergas erguidas y calientes que entraba y salían de la vagina y del culo de la desesperada mujer. Estaba embriagada de lujuria. Ellos deciden cambiar de posición, pero primero la ponen de rodillas para que chupe verga un buen rato. La toman del cabello con fuerza y le hunden la verga por turnos hasta que su garganta repleta la hace erizar y casi vomitar. La alzan y cambian de posición, una verga pasa del culo a la vagina y la otra verga de la vagina al culo e inician la faena con fuerza y desespero, ella cachetea al que está debajo una y otra vez hasta desesperarse, hasta el desborde total. Ellos aceleran, todos jadean, sudan, lubrican y palpitan con locura hasta que los tres explotan. Pero ellos aún no habían terminado. La ponen de rodillas, se hacen fuerte en la verga con la mano y se vienen llenándole la boca de semen a la mujer. Luego se sientan, se toman un par tragos más y la dejan dormidita y satisfecha en la cama. Lo que terminan haciendo unas cartas y una faldita.
    0 Posted by Marqués de Sade
  • CARTAS CALIENTES Ese día estaba en su cama y quiso leer un rato. En su biblioteca personal, encontró el libro que contenía las deliciosas cartas que el famoso James Joyce le enviaba a su amante. Quiso leerlas y medida que entraba en esa mezcla de deseo, erotismo y vulgaridad, se fascinó. Empezó a sentir deseos, metió su mano entre sus piernas, que se veían largas y tensas entre la pequeña falda azul floreada que llevaba puesta. Sus dedos entraron ahí, en ese pequeño espacio oscuro, y empezaron a dar deliciosas y lujuriosas caricias hasta sentir la humedad exquisita de su deseo. Pero pensó que no quería estar sola. Llamó entonces a un amigo. Este llegó sin falta, eso de despreciar un trago y una interesante compañía era algo imposible de pensar por él. Se sorprendió al verla tan sexy. Pequeña blusa blanca con tiras que le llegaba hasta el ombligo, dejando al descubierto su abdomen plano, curveado y jugoso. Pero no paraba ahí su asombro, la faldita era un paraíso. Una diminuta prenda le dejaba ver sus piernas torneadas, largas y deseosas de dejar ver el resto de su entrepierna. Lo sabía, había entrado para quedarse toda la noche. Ella le brindó unos tragos y quiso leerle las candentes cartas, lo hacía con voz baja mientras cruzaba las piernas. No llevaba pantis. En realidad, no llevaba ropa interior. Toda esta atmósfera hizo que él enloqueciera y como un toro se fuera hacia ella. La puso con fuerza contra la pared y de espaldas le sobó su verga erguida, la puso entre esas nalgas redondas y acolchonadas. Metió una mano entre las piernas de ella y sintió la humedad que no para de salir. La mujer, empezó a jadear y a mover sus caderas de manera circular. Metió luego una mano entre su blusa, sintió los pechos calientes y los pezones a punto de estallar. Así que la devolvió hacía él, le chupó con desespero las tetas mientras le seguía sobando la entrepierna. Seguían cada vez más fuertes sus jadeos, más húmeda. Hasta que explotó con un fuerte grito. Y él no paró, empezó a tocarle el culo, se agachó y se lo chupó mientras ella se tocaba su clítoris con una mano y con la otra se sobaba las tetas. Él empezó a tocarse la verga y sabía que ella estaba tan caliente que necesitaría ayuda. La dejó un momento e hizo una llamada. Mientras seguían la faena, los tragos iban y venían, ella ya estaba delirando de deseo y de embriaguez. Al rato suena el timbre, él le pide a ella que abra. Se sorprende al ver su ex amante, pero le complace, su deseo loco la hace aceptar. Lo hace pasar hacia el sillón donde está su otro amigo con la verga afuera a punto de estallar. Ella se monta en él, lo besa y le pide a su ex que se acerque. Mientras hunde una y otra vez la verga en su vagina mojada, ella estira su mano para tocar fuertemente la verga erguida y caliente de su ex. Ella jadea, jadea con desespero. Le da un par de cachetadas a su amigo así montada y enloquece. Así que su ex aprovecha, se pone de pie y comienza a acariciar con su verga las nalgas aceitadas de la hembra. Ella sigue encima de su amigo enloquecida de deseo, moviendo su pelvis de manera circular, nuevamente le da unas cachetadas a su amigo y enloquece más. Mientras su ex le da un par de nalgadas y enfurecido por la excitación, mete su verga con fuerza en el culo ya húmedo de ella. La faldita azul con flores estaba entre esas dos vergas erguidas y calientes que entraba y salían de la vagina y del culo de la desesperada mujer. Estaba embriagada de lujuria. Ellos deciden cambiar de posición, pero primero la ponen de rodillas para que chupe verga un buen rato. La toman del cabello con fuerza y le hunden la verga por turnos hasta que su garganta repleta la hace erizar y casi vomitar. La alzan y cambian de posición, una verga pasa del culo a la vagina y la otra verga de la vagina al culo e inician la faena con fuerza y desespero, ella cachetea al que está debajo una y otra vez hasta desesperarse, hasta el desborde total. Ellos aceleran, todos jadean, sudan, lubrican y palpitan con locura hasta que los tres explotan. Pero ellos aún no habían terminado. La ponen de rodillas, se hacen fuerte en la verga con la mano y se vienen llenándole la boca de semen a la mujer. Luego se sientan, se toman un par tragos más y la dejan dormidita y satisfecha en la cama. Lo que terminan haciendo unas cartas y una faldita.
    Feb 10, 2017 0
  • 27 Jan 2017
    "EXPERIENCIA EN EL BAÑO" Me llamo Sonia, mi pareja y yo no nos consideramos liberales, hemos vivido una relación alocada, sin embargo, desde hacía un tiempo, nuestra vida sexual era bastante monótona y yo sentía que él no se esforzaba demasiado por proporcionarme placer ni por mantener relaciones divertidas, intensas y duraderas, como en el pasado ocurría. Por todo ello, empezamos a expresar nuestras fantasías y a contarnos lo que nos gustaría hacer. Desde hacía un tiempo Frank, que así se llama mi marido, no paraba de repetir la misma fantasía: le excitaba muchísimo la idea de verme tener relaciones con otro hombre. A mí no me hacía demasiada gracia, pero le seguía el juego para aumentar su excitación. Poco a poco me empecé a acostumbrar a fantasear con esta historia, y a seguir este juego, tanto, que empecé a planteármelo seriamente. De pronto vi que en mis experiencias diarias, en los contactos que tenía con otros hombres, incluso en miradas que se cruzaban por la calle, veía oportunidades de llevar a cabo esta fantasía. Aunque nunca me decidía a llevarlo a la realidad. Esto siguió ocurriendo hasta una noche que decidimos salir con un grupo de amigos. Esa noche me sentía muy sexy, ya que habíamos practicado sexo a la hora de la siesta y por primera vez en mucho tiempo me sentí deseada y amada por mi pareja, sin necesitar nada más. Así que me puse un vestido negro bastante ajustado que dejaba bien marcadas mis nalgas tapadas con una pequeña tanga transparente. El vestido era bastante escotado por lo que dejaba poco a la imaginación. Durante la cena, Frank se sentó con la parte masculina del grupo y la verdad, no me prestó demasiada atención, yo me senté con las chicas pero la verdad la conversión era bastante aburrida, éramos un grupo de treintañeros con los problemas típicos y las situaciones típicas que nunca me han interesado lo más mínimo. Algo me interesó mucho más: frente a nuestra mesa, un grupo de chicos de unos treinta años cenaban animadamente, entre ellos uno moreno, con el pelo rizado, bastante corpulento y con un aire muy masculino. Era realmente atractivo, tenía una nariz con mucha personalidad, siempre me han atraído este tipo de narices, me dan mucho que pensar... No podía evitar mirarle y más cuando desde hacía un buen rato él me devolvía las miradas y no la apartaba, acariciando mi escote con esos ojazos oscuros, la verdad, ya no sabía ni de que se estaba hablando en esa mesa. En un momento dado una de mis amigas propuso hacer una visita al baño, ya saben, de esas en que se van a despotricar de sus maridos y contar más penurias, yo decidí dejarlo para más tarde, prefería ir sola y mostrar mis encantos cuando pasará por delante de mi moreno. (Total ellos acababan de empezar a cenar). Me puse en pie y noté que los muslos me resbalaban de lo mojada que estaba, y me puse en camino al baño, fingí bajarme el vestido que se había subido de estar sentada, pero procuré dejar carne a la vista, caminé hacia delante mirando sin ningún disimulo a mi moreno, y justo cuando les di la espalda noté como sus cabezas se movían para mirarme el culito, exageré un poco los andares para que lo vieran bien. Llegué al baño, y de lo único que tenía ganas era de meterme la verga de ese morenazo dentro... así que decidí refrescarme un poco en el lavabo. Dejé la puerta abierta, cuando levante mi cabeza del grifo, vi por encima de ella, en el espejo, su cabeza mirando hacia mí. Mi corazón se puso a mil. Me di la vuelta y sin cruzar una sola palabra le empecé a comer la boca. Dios mío, tenía un cuerpo impresionante, era bastante más alto que yo y fibroso sin llegar a musculitos, olía a su propia piel, lo cual me excitó aún más. Me besaba apasionadamente acercando todo su cuerpo al mío, dejándome ver la supererección que tenía. Yo ya había perdido toda la capacidad de decisión y lo único que podía hacer era dejarme llevar por mis instintos más bajos.Subí mi pierna rodeando su cintura para sentir su pene en mi vagina ya empapada, aquella situación era imparable, metió su gran mano por debajo de mi vestido acariciando mi culo, después aparto mi tanga y frotó mi clítoris con sus dedos, yo ya estaba preparada para llegar a unos cuantos orgasmos, entonces me dio la vuelta bruscamente apoyando mi espalda en la pared, se puso de rodillas y me lamió un momento que a mí me pareció eterno, sentí tanto placer que no sabía si era real, no paraba de mojarme sentía oleadas de flujo caer entre mis piernas. Se levantó frente a mí con los pantalones abiertos, dejándome ver en todo su esplendor aquella enorme verga a punto de reventar, me mordí los labios de gusto, y la agarré fuertemente con mi mano masturbándole con energía, mientras con la otra mano agarraba aquel formidable culo. Sin poder resistirme me agaché y se la empecé a chupar como una zorra, lamiendo y agarrando con mis labios fuertemente, empezó a tener convulsiones, así que decidí parar, no me quedaría sin sentir esa verga dentro. Me puse en pie, el volvió a besarme besó mi cuello, casi mordiendo, agarró mis tetas y comenzó a chuparlas, ohhh... solo recordarlo me hace mojarme otra vez. Bajó sus brazos y agarrando mi culo me alzó y empezó a penetrarme contra la pared, me embestía con toda su fuerza, frotando todo mi coño abierto, ya no aguantaba más, me tenía que correr... así llegue a un orgasmo inolvidable, las piernas me temblaban, casi no me tenía en pie, cuando levanté la cabeza la puerta del baño se había cerrado, pero alguien más estaba allí, sentí verdadero alivio cuando vi que el que había entrado era Frank, mi pareja, y más aún cuando vi que estaba masturbándose mientras veía el espectáculo. Esto me dio la confianza para continuar en mi faena. Mi moreno lo había visto antes que yo pero no le importó, así que seguimos, fuimos hasta el inodoro donde se sentó con su pene hinchado apuntando hacia mí. Yo me saqué el tanga y me subí encima a cabalgarle como nunca lo había hecho, con una mano le acariciaba los testículos para subir su excitación, hasta que comenzó a correrse, en ese momento me quité rápidamente y puse mi boca en su verga chupando hasta que echó toda su leche. A la vez sentí una húmeda sensación en mi espalda, era Frank que estaba corriéndose encima de mi culo a la vez... Fue una experiencia única, jamás volví a ver ni a hablar con ese chico, sin embargo mi pareja y yo aún disfrutamos con los recuerdos de aquel baño.
    3 Posted by Marqués de Sade
  • "EXPERIENCIA EN EL BAÑO" Me llamo Sonia, mi pareja y yo no nos consideramos liberales, hemos vivido una relación alocada, sin embargo, desde hacía un tiempo, nuestra vida sexual era bastante monótona y yo sentía que él no se esforzaba demasiado por proporcionarme placer ni por mantener relaciones divertidas, intensas y duraderas, como en el pasado ocurría. Por todo ello, empezamos a expresar nuestras fantasías y a contarnos lo que nos gustaría hacer. Desde hacía un tiempo Frank, que así se llama mi marido, no paraba de repetir la misma fantasía: le excitaba muchísimo la idea de verme tener relaciones con otro hombre. A mí no me hacía demasiada gracia, pero le seguía el juego para aumentar su excitación. Poco a poco me empecé a acostumbrar a fantasear con esta historia, y a seguir este juego, tanto, que empecé a planteármelo seriamente. De pronto vi que en mis experiencias diarias, en los contactos que tenía con otros hombres, incluso en miradas que se cruzaban por la calle, veía oportunidades de llevar a cabo esta fantasía. Aunque nunca me decidía a llevarlo a la realidad. Esto siguió ocurriendo hasta una noche que decidimos salir con un grupo de amigos. Esa noche me sentía muy sexy, ya que habíamos practicado sexo a la hora de la siesta y por primera vez en mucho tiempo me sentí deseada y amada por mi pareja, sin necesitar nada más. Así que me puse un vestido negro bastante ajustado que dejaba bien marcadas mis nalgas tapadas con una pequeña tanga transparente. El vestido era bastante escotado por lo que dejaba poco a la imaginación. Durante la cena, Frank se sentó con la parte masculina del grupo y la verdad, no me prestó demasiada atención, yo me senté con las chicas pero la verdad la conversión era bastante aburrida, éramos un grupo de treintañeros con los problemas típicos y las situaciones típicas que nunca me han interesado lo más mínimo. Algo me interesó mucho más: frente a nuestra mesa, un grupo de chicos de unos treinta años cenaban animadamente, entre ellos uno moreno, con el pelo rizado, bastante corpulento y con un aire muy masculino. Era realmente atractivo, tenía una nariz con mucha personalidad, siempre me han atraído este tipo de narices, me dan mucho que pensar... No podía evitar mirarle y más cuando desde hacía un buen rato él me devolvía las miradas y no la apartaba, acariciando mi escote con esos ojazos oscuros, la verdad, ya no sabía ni de que se estaba hablando en esa mesa. En un momento dado una de mis amigas propuso hacer una visita al baño, ya saben, de esas en que se van a despotricar de sus maridos y contar más penurias, yo decidí dejarlo para más tarde, prefería ir sola y mostrar mis encantos cuando pasará por delante de mi moreno. (Total ellos acababan de empezar a cenar). Me puse en pie y noté que los muslos me resbalaban de lo mojada que estaba, y me puse en camino al baño, fingí bajarme el vestido que se había subido de estar sentada, pero procuré dejar carne a la vista, caminé hacia delante mirando sin ningún disimulo a mi moreno, y justo cuando les di la espalda noté como sus cabezas se movían para mirarme el culito, exageré un poco los andares para que lo vieran bien. Llegué al baño, y de lo único que tenía ganas era de meterme la verga de ese morenazo dentro... así que decidí refrescarme un poco en el lavabo. Dejé la puerta abierta, cuando levante mi cabeza del grifo, vi por encima de ella, en el espejo, su cabeza mirando hacia mí. Mi corazón se puso a mil. Me di la vuelta y sin cruzar una sola palabra le empecé a comer la boca. Dios mío, tenía un cuerpo impresionante, era bastante más alto que yo y fibroso sin llegar a musculitos, olía a su propia piel, lo cual me excitó aún más. Me besaba apasionadamente acercando todo su cuerpo al mío, dejándome ver la supererección que tenía. Yo ya había perdido toda la capacidad de decisión y lo único que podía hacer era dejarme llevar por mis instintos más bajos.Subí mi pierna rodeando su cintura para sentir su pene en mi vagina ya empapada, aquella situación era imparable, metió su gran mano por debajo de mi vestido acariciando mi culo, después aparto mi tanga y frotó mi clítoris con sus dedos, yo ya estaba preparada para llegar a unos cuantos orgasmos, entonces me dio la vuelta bruscamente apoyando mi espalda en la pared, se puso de rodillas y me lamió un momento que a mí me pareció eterno, sentí tanto placer que no sabía si era real, no paraba de mojarme sentía oleadas de flujo caer entre mis piernas. Se levantó frente a mí con los pantalones abiertos, dejándome ver en todo su esplendor aquella enorme verga a punto de reventar, me mordí los labios de gusto, y la agarré fuertemente con mi mano masturbándole con energía, mientras con la otra mano agarraba aquel formidable culo. Sin poder resistirme me agaché y se la empecé a chupar como una zorra, lamiendo y agarrando con mis labios fuertemente, empezó a tener convulsiones, así que decidí parar, no me quedaría sin sentir esa verga dentro. Me puse en pie, el volvió a besarme besó mi cuello, casi mordiendo, agarró mis tetas y comenzó a chuparlas, ohhh... solo recordarlo me hace mojarme otra vez. Bajó sus brazos y agarrando mi culo me alzó y empezó a penetrarme contra la pared, me embestía con toda su fuerza, frotando todo mi coño abierto, ya no aguantaba más, me tenía que correr... así llegue a un orgasmo inolvidable, las piernas me temblaban, casi no me tenía en pie, cuando levanté la cabeza la puerta del baño se había cerrado, pero alguien más estaba allí, sentí verdadero alivio cuando vi que el que había entrado era Frank, mi pareja, y más aún cuando vi que estaba masturbándose mientras veía el espectáculo. Esto me dio la confianza para continuar en mi faena. Mi moreno lo había visto antes que yo pero no le importó, así que seguimos, fuimos hasta el inodoro donde se sentó con su pene hinchado apuntando hacia mí. Yo me saqué el tanga y me subí encima a cabalgarle como nunca lo había hecho, con una mano le acariciaba los testículos para subir su excitación, hasta que comenzó a correrse, en ese momento me quité rápidamente y puse mi boca en su verga chupando hasta que echó toda su leche. A la vez sentí una húmeda sensación en mi espalda, era Frank que estaba corriéndose encima de mi culo a la vez... Fue una experiencia única, jamás volví a ver ni a hablar con ese chico, sin embargo mi pareja y yo aún disfrutamos con los recuerdos de aquel baño.
    Jan 27, 2017 3
  • 18 Dec 2016
    GRACIAS A MI NOVIA Mi nombre es Fran y vivo en una ciudad cerca de Quito. Desde hace unos meses vivo con mi novia, y aunque la convivencia al principio es dura, la llevamos lo mejor posible. Sin embargo, un día de esos en los que discutimos, cogí las llaves, el celular y dando un portazo me fui de casa, necesitaba despejarme. Después de estar dando vueltas con el coche sin saber qué hacer ni a dónde ir, me vino a la mente visitar a una vieja amiga que vivía por la zona, una vieja amiga que había saciado mi deseo sexual más de una noche. Fui a casa de Miriam sin llamarla, en el mejor de los casos me podría aconsejar qué hacer con mi novia. Llamé al timbre una, dos y hasta tres veces, pero no hubo respuesta, y cuando me iba a ir, una voz jadeante me dijo por el interfono: • ¿Si? • ¿Hola Miriam, soy Fran, te estas ocupada? • ¿si...un poco ocupada...estás bien? - se fue relajando la voz. • Me he discutido con mi novia y venía a pedirte consejo – dije con voz apenada. • Mmmm, bueno sube, pero un momento, te abro. Cogí el ascensor, subí hasta el cuarto piso y al abrir la puerta me la encontré apoyada en la puerta, vestida únicamente con una bata. • Hola guapo – me dijo sugerentemente • Hola niña, vengo a que me des algún consejo – dije tranquilo, ya que no era la primera vez que la veía con esas fachas. • Pues estoy ocupada, pero dime, ¿qué te paso con tu novia? • ¿No me vas a dejar entrar? • Pues no, tengo el departamento patas arriba y tengo algo de prisa – dijo cambiando el tono, parecía molesta. • tonta, déjame entrar – insistí • ok pasa, pero rápido que tengo prisa – me decía mientras me dejaba entrar. Me senté en el sofá esperando que ella también se sentara, pero como no lo hizo, seguí explicándole: • No hay manera de que saque la puta que lleva dentro, mira que la caliento, se pone muy caliente, pero no hay manera, y eso me corta. • Pues chico, ten paciencia – me decía mirando hacia su habitación. • Pero... • Espera un momento Fran, ahora vuelvo. Y corriendo se fue hacia su habitación. ¿Pasaron cinco, diez y a los quince minutos salió, con su rostro encendido ya la conocía...se había estado masturbando? • Perdona, ya estoy aquí - me dijo jadeante. • ¿Qué estabas haciendo? ¿Te estabas tocando? - tenía la suficiente confianza como para preguntarle eso. • Pues la verdad es que no, tengo a un cubano en la habitación y se la estaba chupando. • ¿Estás loca ehh, déjate de notas y ayúdame...qué hago con mi novia? Miriam no hacía más que darme respuestas sin sentido, como dándome la razón. Algo le pasaba, porque no me prestaba atención. En eso que mirando hacia su habitación dice: • Nooo, no salgas, espérate que ahora voy. Cuál fue mi sorpresa, que apareció, sin yo esperarlo, un mulato con la verga tiesa: • Miriam, vas a tardar mucho o me hago una paja y me voy – dijo el mulato con cara de pocos amigos Miriam y yo nos miramos: • Perdona Fran, pero estoy ocupada, ¿te llamo luego y hablamos? - dijo dirigiéndose hacia el mulato. Yo estaba como ido, no me lo podía creer...con razón tenía prisa y había salido jadeando, ahora me lo explicaba todo...pero lo que más me turbaba era que no podía apartar la vista de la verga tiesa, gorda y morena de aquel tipo, que seguro se había tirado a Miriam por el culo más de una vez. • Claro Miriam, les dejo solos, ya hablaremos otro día – dije resignado y caminando hacia la puerta. Ella me abrió la puerta, cuando de repente el mulato dijo: • Espera Miriam, ven un momento, quiero hablar contigo • ¿Qué quieres Juan? - así se llamaba el amiguito. • Ven – y se metieron en la habitación. Yo no sabía qué hacer, si irme o esperar a que salieran...En eso apareció Miriam, y como si una brisa entrara en el pasillo y la ayudase, se quitó el albornoz, dejando sus impresionantes curvas a la vista de mis ojos. Yo me quedé inmóvil, sin saber hasta dónde quería llegar. • Si no me falla la memoria, no le haces ascos a una buena verga, ¿verdad? – me dijo al oído, • Pues no... - dije nervioso, a la vez que notaba como me estaba empalmando. • ¿Quieres comerte una? - y de golpe me cogió el paquete. Ya sabía lo que quería, quería un trío, quería que le comiese la verga al cubano, pero lo peor de todo es que la idea me puso arrecho, tan excitado que cogí dos dedos y se los metí de golpe en la vagina: • Veo que la idea te ha gustado – me dijo entre suspiros. • Eres una puta, y eso me encanta, te voy a follar el culo mientras me como la verga del cubano. Nada más decirle eso empezó a desnudarme, me cogió de la verga, y como si de una perrito buscando su premio se tratase, me guió hasta su habitación, donde estaba su amigo : • Veo que la idea te ha gustado – dijo Juan con una sonrisa mientras se tocaba el pene. • Hace tiempo que no me como una verga, y la tuya no está mal – dije súper excitado. • Pues empieza a chupar. Y salté a la cama con ansia de meterme esa verga en la boca, con ganas de vicio, de sentir su leche... Me puse a cuatro patas y empecé a comerle la verga: • Chupa cabrón, que seguro que no te has comido una verga como está en tu vida. • ¿La chupa bien? - dijo Miriam mientras se besaba con Juan. • No lo hace mal, pero seguro que si le ayudas lo hace mejor. Y Miriam bajó hasta la verga de Juan, donde me ayudó con aquel manjar. Allí estaba yo sin conocimiento de tiempo y disfrutando de la mamada, cuando de repente Juan nos apartó: • Miriam, ponte a cuatro patas que Fran te va a follar el culo. • Mientras yo te la chupo – dijo ella ya a cuatro patas. • Pues no, me la va a seguir chupando Fran. • Sigue Fran, cariño sigue dándome por el culo, me encanta mmmm – gemía Miriam loca de placer. • Mira como goza la perra – se reía Juan, mientras con sus dos manos me guiaba en la mamada que le estaba dando. Entre el culazo de mi amiga y la verga de su amigo, no iba a aguantar mucho más, estaba en el paraíso. • Estoy a punto de correrme – dijo Juan esperando a que yo me apartase, cosa que no hice. • Siii, dámelo a mí, córrete en mi boca – dijo Miriam fuera de sí. • No no, esto es para tu amigo.... Y entre espasmos y gemidos, Juan se corrió en mi boca, llenándomela de semen. Eso hizo que yo no aguantara más y dándole los últimos azotes: • Te gusta que te follen el culo perra, quieres mi leche? Quieres que me corra en tu culo? • Siiiiii Fran, fóllame, córrete en mi culo, dame más, más fuerte cabron. Y los dos nos corrimos como hacía tiempo que no lo hacíamos. Juan y yo nos tumbamos en la cama, cosa que aprovechó Miriam para acabar de limpiarnos las vergas. Después de darnos un tiempo para relajarnos, me vestí y me fui, dejándolos solos, y prometiendo repetir la experiencia. Nunca pensé que una pelea con mi novia iba a ser tan placentera
    0 Posted by Marqués de Sade
  • GRACIAS A MI NOVIA Mi nombre es Fran y vivo en una ciudad cerca de Quito. Desde hace unos meses vivo con mi novia, y aunque la convivencia al principio es dura, la llevamos lo mejor posible. Sin embargo, un día de esos en los que discutimos, cogí las llaves, el celular y dando un portazo me fui de casa, necesitaba despejarme. Después de estar dando vueltas con el coche sin saber qué hacer ni a dónde ir, me vino a la mente visitar a una vieja amiga que vivía por la zona, una vieja amiga que había saciado mi deseo sexual más de una noche. Fui a casa de Miriam sin llamarla, en el mejor de los casos me podría aconsejar qué hacer con mi novia. Llamé al timbre una, dos y hasta tres veces, pero no hubo respuesta, y cuando me iba a ir, una voz jadeante me dijo por el interfono: • ¿Si? • ¿Hola Miriam, soy Fran, te estas ocupada? • ¿si...un poco ocupada...estás bien? - se fue relajando la voz. • Me he discutido con mi novia y venía a pedirte consejo – dije con voz apenada. • Mmmm, bueno sube, pero un momento, te abro. Cogí el ascensor, subí hasta el cuarto piso y al abrir la puerta me la encontré apoyada en la puerta, vestida únicamente con una bata. • Hola guapo – me dijo sugerentemente • Hola niña, vengo a que me des algún consejo – dije tranquilo, ya que no era la primera vez que la veía con esas fachas. • Pues estoy ocupada, pero dime, ¿qué te paso con tu novia? • ¿No me vas a dejar entrar? • Pues no, tengo el departamento patas arriba y tengo algo de prisa – dijo cambiando el tono, parecía molesta. • tonta, déjame entrar – insistí • ok pasa, pero rápido que tengo prisa – me decía mientras me dejaba entrar. Me senté en el sofá esperando que ella también se sentara, pero como no lo hizo, seguí explicándole: • No hay manera de que saque la puta que lleva dentro, mira que la caliento, se pone muy caliente, pero no hay manera, y eso me corta. • Pues chico, ten paciencia – me decía mirando hacia su habitación. • Pero... • Espera un momento Fran, ahora vuelvo. Y corriendo se fue hacia su habitación. ¿Pasaron cinco, diez y a los quince minutos salió, con su rostro encendido ya la conocía...se había estado masturbando? • Perdona, ya estoy aquí - me dijo jadeante. • ¿Qué estabas haciendo? ¿Te estabas tocando? - tenía la suficiente confianza como para preguntarle eso. • Pues la verdad es que no, tengo a un cubano en la habitación y se la estaba chupando. • ¿Estás loca ehh, déjate de notas y ayúdame...qué hago con mi novia? Miriam no hacía más que darme respuestas sin sentido, como dándome la razón. Algo le pasaba, porque no me prestaba atención. En eso que mirando hacia su habitación dice: • Nooo, no salgas, espérate que ahora voy. Cuál fue mi sorpresa, que apareció, sin yo esperarlo, un mulato con la verga tiesa: • Miriam, vas a tardar mucho o me hago una paja y me voy – dijo el mulato con cara de pocos amigos Miriam y yo nos miramos: • Perdona Fran, pero estoy ocupada, ¿te llamo luego y hablamos? - dijo dirigiéndose hacia el mulato. Yo estaba como ido, no me lo podía creer...con razón tenía prisa y había salido jadeando, ahora me lo explicaba todo...pero lo que más me turbaba era que no podía apartar la vista de la verga tiesa, gorda y morena de aquel tipo, que seguro se había tirado a Miriam por el culo más de una vez. • Claro Miriam, les dejo solos, ya hablaremos otro día – dije resignado y caminando hacia la puerta. Ella me abrió la puerta, cuando de repente el mulato dijo: • Espera Miriam, ven un momento, quiero hablar contigo • ¿Qué quieres Juan? - así se llamaba el amiguito. • Ven – y se metieron en la habitación. Yo no sabía qué hacer, si irme o esperar a que salieran...En eso apareció Miriam, y como si una brisa entrara en el pasillo y la ayudase, se quitó el albornoz, dejando sus impresionantes curvas a la vista de mis ojos. Yo me quedé inmóvil, sin saber hasta dónde quería llegar. • Si no me falla la memoria, no le haces ascos a una buena verga, ¿verdad? – me dijo al oído, • Pues no... - dije nervioso, a la vez que notaba como me estaba empalmando. • ¿Quieres comerte una? - y de golpe me cogió el paquete. Ya sabía lo que quería, quería un trío, quería que le comiese la verga al cubano, pero lo peor de todo es que la idea me puso arrecho, tan excitado que cogí dos dedos y se los metí de golpe en la vagina: • Veo que la idea te ha gustado – me dijo entre suspiros. • Eres una puta, y eso me encanta, te voy a follar el culo mientras me como la verga del cubano. Nada más decirle eso empezó a desnudarme, me cogió de la verga, y como si de una perrito buscando su premio se tratase, me guió hasta su habitación, donde estaba su amigo : • Veo que la idea te ha gustado – dijo Juan con una sonrisa mientras se tocaba el pene. • Hace tiempo que no me como una verga, y la tuya no está mal – dije súper excitado. • Pues empieza a chupar. Y salté a la cama con ansia de meterme esa verga en la boca, con ganas de vicio, de sentir su leche... Me puse a cuatro patas y empecé a comerle la verga: • Chupa cabrón, que seguro que no te has comido una verga como está en tu vida. • ¿La chupa bien? - dijo Miriam mientras se besaba con Juan. • No lo hace mal, pero seguro que si le ayudas lo hace mejor. Y Miriam bajó hasta la verga de Juan, donde me ayudó con aquel manjar. Allí estaba yo sin conocimiento de tiempo y disfrutando de la mamada, cuando de repente Juan nos apartó: • Miriam, ponte a cuatro patas que Fran te va a follar el culo. • Mientras yo te la chupo – dijo ella ya a cuatro patas. • Pues no, me la va a seguir chupando Fran. • Sigue Fran, cariño sigue dándome por el culo, me encanta mmmm – gemía Miriam loca de placer. • Mira como goza la perra – se reía Juan, mientras con sus dos manos me guiaba en la mamada que le estaba dando. Entre el culazo de mi amiga y la verga de su amigo, no iba a aguantar mucho más, estaba en el paraíso. • Estoy a punto de correrme – dijo Juan esperando a que yo me apartase, cosa que no hice. • Siii, dámelo a mí, córrete en mi boca – dijo Miriam fuera de sí. • No no, esto es para tu amigo.... Y entre espasmos y gemidos, Juan se corrió en mi boca, llenándomela de semen. Eso hizo que yo no aguantara más y dándole los últimos azotes: • Te gusta que te follen el culo perra, quieres mi leche? Quieres que me corra en tu culo? • Siiiiii Fran, fóllame, córrete en mi culo, dame más, más fuerte cabron. Y los dos nos corrimos como hacía tiempo que no lo hacíamos. Juan y yo nos tumbamos en la cama, cosa que aprovechó Miriam para acabar de limpiarnos las vergas. Después de darnos un tiempo para relajarnos, me vestí y me fui, dejándolos solos, y prometiendo repetir la experiencia. Nunca pensé que una pelea con mi novia iba a ser tan placentera
    Dec 18, 2016 0